Ómicron por todos lados


Por Staff Códice Informativo el 14/01/2022
 Ómicron por todos lados

Foto: Archivo

Un mes después de estos artículos optimistas, el panorama ya no se ve tan claro. En Estados Unidos, los índices de hospitalización han superado a los que cualquier otra ola y solo en Europa, la OMS estima que la mitad de la población se habrá contagiado para cuando termine el mes.

La semana que cierra pasará a la historia como una de las más complicadas y tensas en la historia de la pandemia por COVID-19. A nivel global, las cifras diarias de contagios han alcanzado números récord y México no es la excepción, pues desde el pasado lunes 10 de enero se han sobrepasado todos los días los casos que se registraron durante la llamada tercera ola, que azotó al país entre julio y agosto del año pasado, cuando se extendió por todo el mundo la llamada variante Delta.

La historia de esta variante llegó a su fin en noviembre de 2021, cuando autoridades sanitarias de Sudáfrica reportaron una posible mutación que estaba causando estragos en el país con la mayor economía de la región subsahariana. Con una tasa de vacunación inferior a la reportada en el resto del planeta, Sudáfrica experimentó un incrementó de contagios que no se había visto nunca antes en ninguna región del mundo. Alarmada, la Organización Mundial de la Salud tomó cartas en el asunto y descubrió lo que todos temían: el virus que asolaba Sudáfrica era una variante nueva.

La nueva variante fue bautizada como Ómicron y como sucedió con Delta meses antes, desencadenó caos, provocó colapsos en las bolsas de valores y cubrió el globo de incertidumbre. No ayudó nada en este sentido el hecho de que la nueva variante pareciera tener una resistencia mayor a las vacunas y los contagios previos. Tampoco ayudaba el que su capacidad de contagio fuera tres veces superior a Delta ni el que su rango de incubación menor al de las otras variantes.

Hacia navidad, conforme los casos iban creciendo en lugares como Europa y Estados Unidos, los titulares noticiosos comenzaron a sembrar un rayito de esperanza entre sus lectores: pese a lo rápido con que se extendía Ómicron, había indicadores de que no producía una enfermedad tan grave. La base de esto, de acuerdo con un estudio realizado en Europa, era que el virus, en esta variante, permanecía en las vías respiratorias altas. Sin embargo, el escepticismo no tardó en aparecer y hoy, pareciera ser más bien que lo que contenía al virus en regiones como Europa era más bien la tasa previa de vacunación.

Si bien, el virus puede evadir las barreras de la vacunación previa para evitar la enfermedad sintomática, sigue generando una fuerte reacción por parte de las células T. Esta reacción, entre otras cosas, reduce la probabilidad de que el contagio desemboque en sepsis, la principal causa de mortandad por COVID en las anteriores cepas. Por este motivo, la OMS ha insistido en que las vacunas son efectivas; sin embargo, es demasiado pronto para conocer la gravedad de esta nueva variante.

Un mes después de estos artículos optimistas, el panorama ya no se ve tan claro. En Estados Unidos, los índices de hospitalización han superado a los que cualquier otra ola y solo en Europa, la OMS estima que la mitad de la población se habrá contagiado para cuando termine el mes. Esta noticia es especialmente dura para los países de Europa Oriental, donde la tasa de vacunación sigue siendo muy baja, pero también para lugares como México, donde un tercio de los habitantes, es decir, prácticamente toda la población menor de 18 años, está bastante desprotegida contra la infección.

El gobierno estadounidense de Joe Biden, desesperado ante la inflación y el rezago económico que están provocando estragos en su país, sugirió, en un arranque que recordó al predecesor gobierno trumpista, que quizá lo mejor sea dejar que la pandemia siga su curso. No obstante, miles de personas con comorbilidades se indignaron ante esta sugerencia y señalaron que no están dispuestas a sacrificarse en nombre de la economía.

Hay una creencia extendida de que el contagio masivo de Ómicron nos traerá la tan anhelada inmunidad de rebaño. Aunque sea verdad, y al parecer lo es, el costo podría ser muy alto. Aún con la mortalidad más reducida, un contagio masivo se traducirá al final, sí o sí, en más muertes y saturación de los hospitales. Es innegable que sin las vacunas el escenario sería tres veces peor y esto estaría convirtiéndose literalmente en la gripe española del siglo XXI, pero aún con la protección que tenemos, podríamos estar ante las peores semanas en los últimos dos años.

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