México, el muro de EUA: la historia se repite con Biden y Kamala Harris
Antes de visitar México estuvo en Guatemala, en donde su posicionamiento respecto al fenómeno migratorio fue contundente: “No vengan”. En México, su discurso no fue más suave, pero sí más sutil.

Con la llegada del recién elegido presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se abrió una esperanza para miles de latinoamericanos que emigran cada año a ese país, principalmente por los altos índices de violencia que viven en sus lugares de origen o falta de oportunidades laborales.
Para ello, la visita de la vicepresidenta Kamala Harris a México causaba mucha expectativa por el diálogo que entablaría con el presidente Andrés Manuel López Obrador y por ser la primera gira internacional como mandataria. Pero las cosas no fueron como se esperaban y el mensaje de la política migratoria fue claro.
Antes de visitar México estuvo en Guatemala, en donde su posicionamiento respecto al fenómeno migratorio fue contundente: “No vengan”. En México, su discurso no fue más suave, pero sí más sutil, ya que a través del Memorándum de Entendimiento sobre la Cooperación para el Desarrollo, firmado por el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón y John S. Creamer, encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en México, reitera el compromiso de impedir la migración al norte atendiendo “las raíces de la pobreza, la persecución y la corrupción en Centroamérica”.
El mensaje parece ser similar al de administraciones pasadas: el gobierno de Biden no quiere a los migrantes centroamericanos en su país. El gobierno de Estados Unidos, mediante Kamala Harris quien es hija de migrantes, dijo que para atender la migración impulsará políticas públicas estadounidenses que intenten atender la calidad de vida en la región con la creación de “empleos sostenibles, aumento de la seguridad, el apoyo a los esfuerzos anticorrupción y en general ayudar a mejorar la calidad de vida para que los migrantes potenciales se queden en casa”. Su apuesta es atender los problemas estructurales que propician a los migrantes a salir de sus países: “130 millones de dólares en tres años para apoyar las protecciones laborales a los trabajadores mexicanos y brindará capacitación forense a los funcionarios mexicanos para ayudarles a encontrar a las personas desaparecidas en el país”.
No obstante, medios estadounidenses, como The New York Times, han documentado que esta misma política fue la implementada por Joe Biden cuando era vicepresidente en la administración de Barack Obama, no evitó a que la migración disminuyera.
“Las cifras cuentan una historia diferente. Después de años de inundar Centroamérica con ayuda, la migración de la región se disparó en 2019 y está en aumento una vez más. Aquí, en Guatemala, que ha recibido más de mil 600 millones de dólares de ayuda estadounidense en la última década, los índices de pobreza han aumentado, la desnutrición se ha convertido en una crisis nacional, la corrupción está desenfrenada y el país envía más niños a Estados Unidos que a cualquier otra parte del mundo”, explica el NYT en un reportaje publicado el domingo pasado.
A esto se suma que, de acuerdo a autoridades estadounidenses, en marzo se detuvieron a 171 mil 700 personas que intentaban cruzar la frontera y en abril se registraron unas 178 mil, la mayor cifra registrada en las últimas dos décadas. Y aunque este aumento puede explicarse por la salida masiva de las caravanas migrantes en cuanto se supo que sería Biden el nuevo presidente de Estados Unidos y no Donald Trump, quien buscaba la reelección.
Sim embargo, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) consideran que la política migratoria de la nueva administración de Joe Biden en Estados Unidos “no tendrá grandes cambios en materia de elevación de salarios y adquisición de derechos civiles y laborales para los inmigrantes”, explicaron durante un foro organizado por el Centro de Análisis de Coyuntura Económica, Política y Social( CACEPS) de la Facultad de Economía.
Refirieron que la política de Biden está apostando a que otras naciones como México, o países de Centroamérica, militaricen sus fronteras, algo que se vio reflejado durante la visita de Kamala Harris a México y Guatemala.