La esperada victoria de ser mujer trans en México


Por Staff Códice Informativo el 08/03/2017
 La esperada victoria de ser mujer trans en México

Por: Raúl Bustamante García   Representada como una mujer alada por sus atributos para correr y volar a gran velocidad, con su ropa pegada al […]

Por: Raúl Bustamante García

 

Representada como una mujer alada por sus atributos para correr y volar a gran velocidad, con su ropa pegada al cuerpo a causa del viento y el movimiento, aparece triunfante la diosa griega Niké, que personifica la victoria. Tiempo después, dentro de la mitología romana, Victoria sería el nombre de la diosa que simbolizaría el triunfo en una guerra. Cualquiera que haya visitado la Ciudad de México y contemplado de cerca el Monumento a la Independencia, puede reconocer la imagen de la diosa alada, efigie que emula el triunfo representado en las estatuas mitológicas griegas y romanas. Hablar de triunfo, de lucha, de independencia, de la velocidad e incluso de la capital mexicana es hablar de Victoria.

Victoria Velázquez, o Victoria Volkova, su nombre artístico, nació en Querétaro pero vive en la Ciudad de México desde hace poco más de seis años. Decidió dejar su ciudad natal, a su familia y a sus mejores amigos para expandir sus horizontes y conocer gente nueva, para renunciar a la vida adolescente de la que se sentía harta, una vida que no le parecía fácil, ni la mejor.

Ahora le gusta divertirse, salir a bailar, comer, leer, ir a bares. Estudia francés, pues tiene como meta hablar varios idiomas. Siempre ha sido autodidacta; dejó la carrera de Diseño de Moda, licenciatura que comenzó cuando se mudó a la capital, al darse cuenta de que dominaba buena parte del plan de estudios. A sus 24 años, Victoria ya ha trabajado como maquillista y gerente en tiendas de la cadena internacional MAC Cosmetics, ha sido socia de una empresa de mercadotecnia digital y ha laborado en un par de agencias de creación de contenido digital y de administración de talentos en internet, específicamente youtubers.

Vico, como suelen llamarla sus amigos y seguidores, tiene también una trayectoria de un lustro como creadora de contenidos para YouTube y vive de ello. Actualmente gestiona su tercer canal en esta plataforma, el cual ya suma más de medio millón de suscriptores. La mayoría de sus videos son tutoriales de belleza y maquillaje, sin embargo también dedica una parte importante a documentar su vida personal. Aunque ella le gustaría, Victoria no es una mujer común; es una mujer trans.

Victoria Volkova
Victoria Volkova

Compartir su vida públicamente no ha sido fácil; hablar de su transformación gracias al tratamiento de hormonas al que se sometió hace casi cinco años, de sus cirugías estéticas y de situaciones que vive día a día a consecuencia de su condición, son temas muy sensibles. «La gente lo ve con mucho morbo, pasan a un nivel muy personal y lo han llegado a usar para burlarse […] siempre me ha gustado hablar frente a una cámara, cuando empecé no tenía tantos amigos, era una persona muy solitaria y hacer videos era como hacer un diario; no pensé que se fuera a convertir en lo que es ahora […] al ver los comentarios de personas preguntando sobre mi proceso, lo empecé a hacer para ayudarlos, resolver sus dudas y que supieran qué y cómo es un tratamiento hormonal, porque cuando yo buscaba información al respecto, solo encontraba contenido en inglés, de otros países, así que se me hizo una buena idea ser pionera de ello en México».

Aunque no se considera una influencer, sí cree que sus videos son inspiradores, como un estilo de terapia, pues tiene claro que la felicidad es una elección y una actitud hacia la vida: «me gusta que la gente vea que puede elegir ser feliz, elegir su sexo, su género y estilo de vida, y que nadie le puede imponer cómo vivir».

Sabe que la apertura con la que ha manejado el ser diferente se ha convertido, sin querer, en un discurso político y social para mucha gente, así que aborda el tema con responsabilidad, siempre cuida lo que dice y muestra a través de internet. «Todo va a ser usado en tu contra y las personas siempre recuerdan lo malo y no lo bueno. Trato de recordarles que todo es mi opinión personal y mi experiencia de vida», explica. Esa responsabilidad, que al principio no consideraba tan agradable, ahora le gusta, pues su prioridad es inspirar y ayudar a otras personas. A pesar de que, por su  situación, podría ser un blanco fácil de críticas y ataques, resalta que las reacciones que ha recibido en internet han sido muy positivas.

 

Transición: un largo proceso

Tanto ella como su familia se dieron cuenta de la situación que la afectaba cuando era muy pequeña. Le gustaba jugar con muñecas y prefería usar shorts que pantalones, pues sabía que no la dejarían usar vestidos. Además, se dio cuenta que no le gustaba que sus amigos la trataran como niño. Desde primaria hasta la preparatoria sufrió bullying de parte de maestros y compañeros de escuela. Se burlaban de que su comportamiento fuera femenino o amanerado, le decían que no era correcto que le gustaran los niños. Se acostumbró a las miradas, a los apodos y a la gente hablando a sus espaldas.

Cuenta que, cuando decidió ‘salir del clóset’, decírselo a sus papás y a su hermana no fue complicado, todos lo tomaron de la mejor manera, por eso siempre se ha sentido muy apoyada por su familia y sus amigos más cercanos. «En la adolescencia lo más cercano que tenía a vivir la vida que yo quería, al menos en el tema del amor, era decir que era gay, y por un tiempo pensaba que sí lo era, porque no conocía nada acerca de las personas trans». Salía con otros hombres, pero la hacía feliz maquillarse, usar vestidos y tacones. Le incomodaba que la consideraran ‘guapo’, siempre le gustó que utilizaran adjetivos femeninos para referirse a ella.

Se mudó a los 18 años a la Ciudad de México, ahí conoció a una mujer trans que la influyó y apoyó a investigar sobre la comunidad en internet; tuvo que asistir a terapias, pero le sirvieron para atar los cabos sueltos y saberse mujer. Actualmente compra sus propias hormonas, pero inició su proceso en la Clínica Condesa, la única en el país donde ofrecen servicio médico y dan las dosis de hormonas de manera gratuita. El proceso tardó seis meses en comenzar debido a lo largo que eran los trámites en ese entonces. Aún así, la emoción y la ansiedad fueron más que el miedo que sentía antes de comenzar su proceso de transición. Asegura que desde el primer día percibió el cambio en ella, y a partir de entonces, siempre le ha agradado notar, mes con mes, las diferencias en su cuerpo.

«No es fácil aceptar tu condición. No es fácil despertar todos los días, verte al espejo y siempre pensar que tienes cosas qué arreglar […] son preocupaciones que la gente que nació en su cuerpo no tiene, eso más las inseguridades que cualquier persona tiene […] pero tienes que aprender a vivir con todo ello». Victoria se siente afortunada y segura de sí misma, aunque recibe ataques constantes en internet, en persona ya no, tampoco ha sufrido discriminación en los trabajos que ha tenido. Lo mismo sucede en sus relaciones íntimas, siempre ha dejado en claro quién es desde el principio. Todas sus parejas han sido hombres heterosexuales que, asegura, la han buscado por ser ella misma, por su físico, porque les atrae sexualmente, porque les gusta cómo es y por lo bien que la pasan juntos.

Al preguntarle si la estética del género femenino ha completado su identidad como mujer y si esos aspectos definen su identidad, o si los considera una elección de belleza, acepta que hay un poco de todo. No definen su género, ni quién es, pero son cambios que la hacen sentir bonita, más real, y ayudan a que la gente la perciba tal cual es.

 

México y el cambio de identidad

«Me ha tocado esta época donde los procesos son más sencillos que antes, definitivamente. Es mucho papeleo, hay que estar de arriba para abajo, consiguiendo firmas. Es tardado, lo cual te impacienta» cuenta Victoria sobre el proceso legal que tuvo que completar para cambiar su identidad de hombre a mujer. No obstante, el cambio de nombre es un trámite ágil en la Ciudad de México, se realiza en el registro civil sin necesidad de testigos. Antes era necesario tramitarlo a través de un juicio, para recibir una carta que confirmara el cambio de nombre e identidad.

Tampoco tuvo problemas al hacer el cambio de su credencial del INE y su visa estadounidense, situación contraria a la que vivió con su pasaporte, el cual, en un principio, no quisieron otorgárselo por discriminación de parte de uno de los delegados que la atendió, explica que el documento ya estaba impreso con sus datos actuales, simplemente no quisieron dárselo. Finalmente deicidió expedirlo en Querétaro, donde alguien la ayudó notificando a la Secretaría de Relaciones Exteriores para que investigaran el caso. Luego de año y medio de trámites, obtuvo su pasaporte.

Victoria cree que estos obstáculos se presentan debido a la ignorancia de la gente que no se informa sobre el tema, lo cual deriva en mentalidades misóginas y transfóbicas. Para ella lo ideal sería que todo el personal de las dependencias recibiera capacitación y sensibilización sobre el tema, lo cual ayudaría a agilizar los trámites.

 

Visión a futuro

Activista desde su trinchera, Victoria siempre tiene en mente defender los derechos humanos en general, no solo de las personas trans, aunque por razones obvias tiene un enfoque especial hacia la comunidad, pues conoce de primera mano sus necesidades y problemas.

Aunque no tiene un plan fijo para el futuro, quiere viajar y seguir con su canal de YouTube, mejorar la calidad de su contenido y hacerlo por ella misma, pues quiere sentirse orgullosa de su trabajo. Dice que también le encantaría tener su propia línea de maquillaje con productos de calidad que cualquier persona, aunque no la conozca, pueda adquirir. «De ahí en fuera, tomaré las decisiones que me hagan feliz en el momento que deba hacerlas, para seguir creciendo de manera emocional, espiritual y laboral».

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