Quiénes para gobernador de Querétaro


Por Andrés González el 27/07/2020
 Quiénes para gobernador de Querétaro

Puesto ya a menos de un año de las elecciones del 2021, comienzan a tomar nombre y rostro los queretanos que, por los diferentes partidos, […]

Puesto ya a menos de un año de las elecciones del 2021, comienzan a tomar nombre y rostro los queretanos que, por los diferentes partidos, se perfilan como los probables candidatos que busque, en tiempo y forma, el cargo de gobernador de Querétaro.

Con la desaparición del partido hegemónico y la aparición de la alternancia garantizada por instituciones “ciudadanas” democráticas, legales e independientes, desapareció también la figura mítica de “el tapado” y que no era otro que la persona que decidiera el Señor Presidente para sucederlo y cuya voluntad trascendía por lo general también a los estados para designar gobernador, en un juego malvado en el que íbamos todos, negación de la democracia y complicidad tolerada de los partidos todos de oposición, cuando no se tenían formas respaldadas por la ley para detener la maquinaria que hacía posible en el país la presidencia imperial.

La evolución legal hacia un gobierno democrático, participativo y plural, tardó años cuando aún tenemos ciertamente una democracia imperfecta, pero en donde el voto popular difícilmente es burlado, por la solidez de las instituciones electorales.

En el año de 1997, la alternancia llegó a Querétaro para romper la continuidad de gobernadores emanados del Partido Revolucionario Institucional y entrar a una etapa – que aún sigue – de bipartidismo, en donde se han alternado los partidos del PAN con los del PRI.

La llegada a la presidencia de la república de un tercero en discordia –AMLO abanderado por otro partido, MORENA – ha hecho posible que este espejo también se vean los estados y particularmente los ciudadanos que, con su voto libre, deciden a sus representantes populares.

Y estas elecciones del 2021, sería la primera ocasión en que debute en Querétaro este partido para la gubernatura, cuando en las elecciones del 2018, ya lo hizo para todos los demás cargos, desde senadores, diputados federales, diputados locales y presidencias municipales.

Y de golpe y porrazo, se colocó como la segunda fuerza política de Querétaro, reflejado particularmente en el Congreso local.

Igualmente y con casi un año de anticipación – más en el partido local en el poder – los nombres de los aspirantes a gobernador comienzan a colarse, sin ser definitivos y sin haber cubierto aún las definiciones estatutarias de sus diferentes partidos políticos.

Y sus nombres son recurrentes en las muchas casas encuestadoras, consideradas estas como un arma política pero también un tema de discusión pública, permitidas por la ley, mientras den a conocer metodología y sustento en el trabajo realizado, sin dejar de ser cuestionadas y metidas en el “sospechosismo” por favorecer regularmente a quién las mandó hacer.

Lo primero es que en estas, sus nombres comiencen a aparecer. Y cuando son repetidos y constantes en varias de ellas, es cuando se va avanzando a la par con el filtro natural de la militancia primero y posteriormente del ciudadano.

Así, la figura de “El tapado” ha venido desapareciendo, por la muy sencilla razón de que desapareció el “decididor” de un partido hegemónico y de esa calidad, que tampoco ya no existe.

La aparición de las encuestas se da allá por los años 80s y vino cuando cada vez tenía menos peso la decisión presidencial y la expresión del ciudadano exigía una democracia auténtica.

La última decisión presidencial para Querétaro para la gubernatura fue con la candidatura del Lic. Fernando Ortiz Arana, candidato a gobernador en el proceso de 199, que no era extraño en Querétaro pero en el que irrumpe la fuerza del voto ciudadano en esa elección para darle el voto mayoritario al Ing. Ignacio Loyola Vera, postulado por el Partido Acción Nacional, en donde había ganado una contienda interna y apegada a sus estatutos.

En el PAN y en ese momento, no hubo pues “tapado” alguno, sino que su candidato fue decisión de quienes en ese momento formaban el consejo político de ese partido. Además, ningún personaje del PAN había alcanzado todavía la presidencia de la república, por lo que Querétaro fue una entidad que mostró su avance democrático primero al interior del PAN y después en las elecciones constitucionales de ese año.

Y con esta nueva forma interna de todos los partidos – incluyendo también el PRI – para decidir a sus candidatos, cubriendo procesos internos sancionados por las instituciones electorales y en estricto cumplimiento a lo que disponen sus estatutos, es que se va dando la formación y conformación de los aspirantes a este cargo.

Y de los partidos políticos mismos, es de donde van saliendo esos nombres, si bien con una alta “aprobación” del titular del partido en el Poder para el caso del Partido Acción Nacional, polvos todavía de aquellos lodos, pero también y por extensión de la figura presidencial, es que podría incidir en el posible candidato de MORENA a la gubernatura, cubriendo en ambos casos la metodología estatutaria.

El requisito “sine qua non” pasaría, es la aprobación mayoritaria, generalizada, del militante primero y definitiva del ciudadano en la votación constitucional, de una amplia identificación con la queretaneidad y el camino histórico que ha distinguido a este estado.

Extraños pues, no vienen y no tendrían ya cabida para el cargo de gobernador.

Ver todas las columnas de Andrés González

Nuestra red editorial


Codicegrafía
Negligencias durante la pandemia: las otras muertes del COVID-19
EnBici.life
Roberto Carlo: a flor de piel
Pesos y Centavos
¿Los billetes son fuente de contagio?
Códice Informativo
El confinamiento, catalizador de la violencia doméstica