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»Limbo en la Transparencia

Pese a una inversión millonaria, la Plataforma Nacional de Transparencia sigue sin operar ocho meses después de que se anunció su puesta en marcha



Por: Dante Aguilar

Costó más de 19 millones de pesos para ponerla en operación en 2016. Se supondría que empezaría a operar a principios de mayo de 2016  y estamos ya por concluir el año  y es la fecha en que no funciona. Se trata de la Plataforma Nacional de Transparencia, que tiene en el limbo el acceso a la información en todo el país.

Le cuento la historia:

Desde el pasado 4 de mayo de 2016 se publicaron en el Diario Oficial los lineamientos para la operación de la Plataforma Nacional de Transparencia, para que iniciara su funcionamiento un día después, es decir el 5 de mayo.

Esta plataforma es el sistema electrónico en el que se deberán regir a nivel federal y estatal los sujetos obligados para que los ciudadanos puedan acceder a información pública.

La idea puede sonar interesante, el problema es que no ha entrado en funcionamiento como debería, por problemas técnicos y en la estructuración de los lineamientos que deben seguir los tres niveles de gobierno.

El proceso ha sido tan complicado que ya el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, mejor conocido como el INAI, ha tenido que recurrir a dos prórrogas para arreglar todos los desbarajustes en el proyecto.

En una primera ocasión se estableció como plazo el 5 de noviembre de 2016; y no se cumplió. Por ello, el pasado 2 de noviembre se publicó un nuevo acuerdo en el Diario Oficial para que la fecha límite sea el 4 de mayo de 2017. Es decir, casi un año después de que debiera haber entrado en funcionamiento.

Dos prórrogas y simplemente no se cumple con lo anunciado.

En su portal, la Plataforma señala que los sistemas INFOMEX o similares de los estados y de la Federación continuarán operando para solicitar información, durante el proceso de transición al nuevo esquema informativo nacional.

El problema radica en que esto ha derivado en la opacidad de gobiernos municipales, estatales y federal. Y es que, bajo el argumento de que están subiendo a la Plataforma todo el contenido (que aún no es público), han dejado en un total abandono los portales de transparencia que consultan ciudadanos como usted y como yo.

Y en medio de este limbo de opacidad, los órganos encargados de la transparencia a nivel estatal se encuentran atados de manos para hacer cumplir la ley, por lo que sólo les queda recomendar o exhortar a los funcionarios públicos que suban la información que manda la ley.

Por otra parte, quienes conocen de cerca el proceso de acoplamiento a la Plataforma, advierten de la complejidad en el proceso para seguir los lineamientos establecidos. Son más de 900 cuartillas de lineamientos, con 145 formatos.

Esta complejidad, sin duda, puede ser un factor que de margen a huecos para la opacidad. Todo lo contrario a lo que se buscaba en el proyecto encabezado por el comisionado Óscar Guerra Ford: que la plataforma fuera un solo instrumento de acceso a información pública sencillo, moderno y eficiente. Hoy no es ni público, ni moderno, ni eficiente.

La pregunta es ¿Todo quedará en un “usted disculpe”, después de un año?