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Queretano por adopción. Estudió Derecho en la Universidad Panamericana. Funcionario en los tres órdenes de gobierno. Apasionado de la política, la historia, el béisbol y el fútbol americano.

»La inquieta

Desde joven “la palabra” ha jugado un papel preponderante en el perfil de Patricia. Proust, García Márquez, Kafka, Vargas Llosa, siempre la han acompañado



Por: Miguel Parrodi

Patricia significa “La nobleza presente en una mujer” y deriva de los términos latinos “Patricius” y “Patrici”

“El hombre ha nacido para vivir entre las convulsiones de la inquietud o en la letargia del aburrimiento”

Voltaire

Se vivían los primeros meses del gobierno de Miguel Alemán Valdés “el cachorro de la revolución” y la Constitución Política de México estaba a un día de cumplir treinta años de vigencia, cuando Olga dio a luz a su segundo hijo, en esta ocasión a una niña a quien llamaron Patricia y quien con el paso del tiempo seria la adoración de Luis, su padre.

Su inquietud y el apego a su papá, un reconocido Ingeniero Metalúrgico, llevaron a Patricia, entonces de cinco años de edad, a introducirse de forma inadvertida en una mina dirigida por su padre. Milagrosamente, uno de los últimos trabajadores en retirarse advirtió la presencia de la pequeña y permitió su rescate. Aquella inquietud que la llevó a adentrarse en la mina, seguirá presente el resto de su vida, manifestándose entre otras cosas en una lucha constante, permanente y apasionada por una mejor sociedad y por la igualdad entre hombres y mujeres.

Desde joven “la palabra” ha jugado un papel preponderante en el perfil de Patricia. Proust, García Márquez, Kafka, Vargas Llosa, siempre la han acompañado. En cada una de las bibliotecas que ha construido en su devenir por distintas casas, uno encuentra las más grandes obras literarias con sus respectivas fichas bibliográficas; más aún, todo libro que guarda en sus anaqueles, puede ser descrito sin problema alguno por ella. Por algo se graduó como Licenciada en Letras Españolas por la Universidad Iberoamericana y concluyó una maestría en Literatura Hispanoamericana. Hoy en día, lejos de los horarios, eventos protocolarios y citas que le imponía su labor profesional, Patricia se da vuelo escribiendo en distintos medios informativos, eso sí, en todos ellos, con su peculiar “inquietud”: cuestionando, debatiendo, defendiendo su punto de vista y proponiendo acciones encaminadas al bien común.

Ha dirigido su natural inquietud hacia temas sociales y en especial en búsqueda de mejores condiciones de vida para la mujer. En un principio, recuerdo a Patricia trabajando en Asociaciones Civiles que fomentaban el desarrollo integral de la mujer. Más adelante, con el parteaguas que significó en diversos ámbitos de la vida nacional el proceso electoral de 1988, encontró en la política el medio idóneo para incidir en la construcción de una sociedad igualitaria. A partir de ese momento, Patricia asumió la lucha en pro de los derechos de la mujer y de los grupos vulnerables, como un compromiso de vida.

Su inquietud y genuina preocupación por sus congéneres la llevó a desarrollar en el ámbito político, desde las más humildes actividades hasta grandes puestos de responsabilidad en el orden estatal, nacional e incluso internacional.

Patricia ha sabido compaginar la labor social, profesional y política con su vida familiar. Acompañó con entereza a su madre durante la terrible enfermedad de su padre, para quien a causa del Alzheimer, su adorada hija se convirtió en una desconocida. De Olga, su mamá, heredó la fortaleza de carácter, la alegría por vivir y la disciplina. Con sus hermanos, siempre ha sido quien concilia, escucha y ahora en torno a quien se reúnen. Como abuela, procura disfrutar de sus nueve nietos, con los pequeños juega y ríe como si fuera uno de ellos, de los dos mayores, es su confidente y en ocasiones cómplice.

En su aspecto de madre, ¿Qué les puedo decir? Si es la mía.

Apreciable lector, el pasado sábado 4 de febrero, mi madre cumplió 70 años de una vida inquieta, apasionada, intensa, comprometida y sensible. El presente artículo es mi forma de compartir con ustedes lo dichoso que me siento de tenerla conmigo.

Son siete décadas que se dicen fácil, pero para ella, son solo el comienzo, seguramente nos tiene reservado lo mejor por venir.