Jalarle los bigotes al tigre


Por Andrés González el 16/06/2021
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 Jalarle los bigotes al tigre

Foto: Especial

El conato de detención del lunes pasado de líderes sociales de la izquierda queretana, desactivó el posible nuevo boquete, socavón, que se pudo haber abierto […]

El conato de detención del lunes pasado de líderes sociales de la izquierda queretana, desactivó el posible nuevo boquete, socavón, que se pudo haber abierto en las relaciones entre el estado y la federación y traslaparse a la política.

En esta detención estuvo implicado Sergio Jerónimo Sánchez y otros cuatro líderes, que fueron liberados este martes apenas pasado el mediodía.

¿De dónde llegó la “sugerencia” para liberar a los líderes queretanos? No es difícil suponer quién la “recomendó” y quién la tuvo que acatar.

Era, además, una herencia que se podría prolongar hasta el gobierno estatal entrante; herencia Innecesaria, desde luego.

En nada ayudaba a Mauricio Kuri, gobernador electo, esta situación, que además, no alcanzaría a definir el gobierno local en funciones.

Los hechos ocurrieron este lunes a plena luz del día, siendo antes de las doce cuando un movimiento intenso de policías estatales y del municipio, coparon todo el frente del portal del Palacio de Justicia, sede del TSJ, para proceder a la detención del citado líder y otros cuatro, entre los que se encontraba también Rogelio Orozco.

En el momento de la detención, el maestro Sergio Jerónimo vestía playera azul que por el jaloneo, le fue desgarrada. Cuando pasaron frente a las puerta de Palacio de Gobierno, otra persona que vestía camisa blanca, fue llevada en vilo por la policía, mientras gritaba a cuello abierto: “ayúdenme, ayúdenme” siendo entonces cuando se juntan en torno a los elementos de seguridad los pocos comerciantes, que no todos artesanos, que habían estado platicando con Sergio, para tratar de impedir el arresto. Y se arma una pequeña zacapela entre las partes, con moquetes y patadas, justo frente a las puertas de Palacio.

Mientras llevaban en vilo al líder de camisa blanca, una mujer de aspecto indígena y con un niño en sus brazos, les grita: “A lo que han llegado…a lo que han llegado”. Todo esto pasó en cuestión de unos cuantos minutos, siendo ya observados por unas quince o veinte personas que detuvieron su caminar en la esquina de Pasteur y “5 de Mayo”.

Para la tarde de este lunes, en las redes sociales aparecieron los primeros señalamientos desde el CEN de Morena, por esta detención.

Estos exhortos iban dirigidos al “gobernador del estado de Querétaro” de parte de secretaria de arte y cultura del comité ejecutivo nacional de Morena, Hortencia Sánchez Galván para liberar a los activistas de la izquierda local. “Exigimos la libertad inmediata de los luchadores sociales”. Y así se cumplió ayer.

En el mismo tenor se pronunció y por redes, Felipe Rodríguez Aguirre, secretario de cooperativismo, economía solidaria y movimientos sociales de Morena, para “pedirle al gobernador del estado de Querétaro para que libere a los compañeros luchadores sociales” citados. Y así se cumplió.

A nivel local un pronunciamiento de la Universidad Autónoma de Querétaro reprueba “Enérgicamente los actos de violencia que se han ejercido contra personas indígenas” para exigir que se esclarezcan los hechos.

En la misma mañana, el diputado Hugo Cabrera desde el Congreso local, pidió congruencia al gobierno local “y dejar de utilizar el doble discurso en el tema de los indígenas” porque la iniciativa aprobada en comisiones en favor de las clase indígenas, fue propuesta por el PAN.

Después de esto, nadie más a nivel local hizo declaración alguna, ni a favor ni en contra.

Cabe aquí recordar que la figura de Sergio Jerónimo Sánchez había adquirido fama nacional – junto con Anselmo Robles, otro líder local de la izquierda – cuando detuvieron a parte de la Comitiva Presidencial que había asistido en 1998 a la celebración del 81 aniversario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Uno de los autobuses en los que iba parte de la comitiva presidencial, fue apedreado y detenida su marcha. En ese autobús ya no iba el presidente Ernesto Zedillo – eso no lo sabía Sergio Jerónimo – pero si el Gral. Enrique Cervantes, secretario de la defensa nacional. Era el gobernador de Querétaro el Ing. Ignacio Loyola Vera quién terminó metiendo a varios líderes a la cárcel.

Hoy no.

Ahora, el gobierno federal en el poder es de izquierda y por la situación poselectoral y como quedó la nueva distribución política – las alianzas están pegados con chicle – no conviene, a ninguna de las partes, jalarle los bigotes al tigre.

¿Cómo para qué?

El horno no está para bollos.

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