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»Impunidad a flor de piel

La administración municipal de nuestra capital queretana dejó a flor de piel una cauda de impunidad tras ser encabezada por el presidente peregrino, quien se fue tan campante a ocupar otro cargo de elección popular



Por: Héctor Parra

La administración municipal de nuestra capital queretana dejó a flor de piel una cauda de impunidad tras ser encabezada por el presidente peregrino, quien se fue tan campante a ocupar otro cargo de elección popular (que no ganó, fue un obsequio o contraprestación en el mejor de los casos), para que desistiera de su interés por participar en el pasado proceso electoral; pretendió su reelección o la senaduría, que habría perdido de calle.

Dado el terrible desprestigio que imprimió a la administración municipal panista, el gobernador no se atrevió a dejar participar a un mal candidato. Y vaya que le costó el triunfo a su candidato, Luis Nava Guerrero, cuyo expediente electoral aún se litiga en la Sala Regional de Monterrey, Nuevo León.

Marcos Aguilar Vega dejó muchas incógnitas, realizó acciones que presumen actos de corrupción. En cuanto al tiempo de realización de esas acciones, da lo mismo su enumeración. Empecemos sin orden cronológico y al azar: la creación de la dirección de la administración de la Alameda Hidalgo, que ha tenido un costo multimillonario; desde los primeros meses del primer año de su administración se erogaron 12 millones para este propósito, y en este último se habló de otros 50 millones más, sin pasar por alto la costosa y mal hecha maqueta del centro de nuestra ciudad que fue instalada frente al parque.

La contratación de un helicóptero para el entonces secretario de Seguridad Pública Municipal, el General Eugenio Rolando Hidalgo Eddy, quien tuvo que dejar el cargo en los primeros meses por los abusos y errores que cometió. Fueron varios millones de pesos tirados a la basura. Hidalgo Eddy también fue despedido en el estado de Aguascalientes, pues aumentaron los delitos durante su estancia en esa responsabilidad. El costo de la renta mensual de un helicóptero para uso personal y para pasear a periodistas ascendía a casi 3 millones 836 mil 723 de pesos, y cada viaje costó 27 mil 500 pesos. La nave fue usada para asuntos personales del entonces presidente municipal, no para asuntos de seguridad pública, según quedó registrado en la bitácora de vuelo. En abril de 2016, Marcos Aguilar, simplemente dijo que ese caso estaba cerrado. Le dio ‘carpetazo’.

Las modernas paradas de autobuses ‘tipo Dubai’, que no han sido puestas en marcha, no cumplen su función y por lo pronto son un estorbo. Eso sí, fueron concesionadas. Y nadie dice nada, no pasó nada. Marcos Aguilar se fue de campaña, se separó del cargo y regresó para hacer ese negocio. Luego volvió a dejar el cargo para irse a San Lázaro, ya cobra como diputado federal. Ahora goza de fuero constitucional.

¿Se acuerdan de los anuncios en muchas de los cruces de algunas avenidas? También fueron concesionados. Se robaron la energía eléctrica para ser iluminados, ¿qué pasó con eso? Hasta ahora, oficialmente no se sabe nada. Pero, los porta anuncios ahí están. Unos ya ni luz tienen.

Los semáforos inteligentes no han dado el resultado esperado. Marcos Aguilar dijo que con su implementación nos ahorramos 30 minutos en traslados en automóvil o camión; el secretario de Movilidad municipal matizó que son 15 minutos. Lo cierto que hoy tardamos más tiempo en los traslados, los ‘inteligentes’ semáforos no resultaron como tales. Total, hubieran dicho que se trataba de otro negocio y nada hubiera pasado. Cerca de 20 millones se gastaron en estos cambios.

Los despidos del personal de limpia para concesionar este servicio a una empresa privada por un plazo de 15 años. Fueron dos problemas generados en una misma acción; hoy la basura se acumula y despidieron injustamente a muchas personas para abrir el paso a la iniciativa privada. Unos de los lugares emblemáticos de acumulación de basura es la Central de Abastos, un foco de contaminación en el lugar en donde se expenden los alimentos; huele a putrefacción. Muchos millones de pesos se jugaron con ese contrato, un negocio turbio que no quedó claro.

Dijo Marcos Aguilar que la deuda pública que arrastraba el Municipio de Querétaro había sido saldada. Sin embargo, el titular de la Auditoría Superior de Fiscalización, lo desmintió. ¿Entonces? ¿Otro turbio negocio de los números? Toda una incógnita.

Las ciclovías. Si bien su construcción se volvió una obligación legal y reglamentaria, la ley y el reglamento no especifican en dónde se deben construir. Es moda de la política de movilidad que el contratista siempre sea el responsable. Aparte de la reducción de las áreas de rodamiento, fueron pésimamente planeadas. Si bien son para beneficio de unos cuantos y tienen ese derecho, así como los automovilistas, lo cierto que se han convertido en un peligro, tienen baches, se encharcan y se despintaron. Las rutas para los ciclistas inician en algún lugar, de repente termina y el ciclista tiene que volver a cuidarse del peligro que representan muchos automovilistas que no los respetan. Muchos millones se erogaron y no han dado el servicio que se esperaba de ellas. Para muchos automovilistas sigue siendo parte de su estacionamiento ante el uso nulo de las mismas. ¿Nadie es responsable de la pésima planeación, de la pintura corriente que se deslavó con la primera lluvia, ni de la rehabilitación inmediata? Parece que no.

La avenida emblemática de los queretanos, Ezequiel Montes, fue todo un fracaso. Meses y meses en su rehabilitación y modernización, y es tiempo que no terminan. Esta obra ha causado problemas políticos, económicos y sociales, también de movilidad; el año anterior se detuvieron las obras porque, dijo Marcos Aguilar, se podía generar un socavón. Ahora la culpa es de la Comisión Federal de Electricidad, por el tremendo retraso que ha tenido. El regidor en funciones de presidente municipal, adelantó que tal vez en este mes de septiembre la obra se concluya. Aguilar Vega, dejó la obra inconclusa. ¿Responsables? Ninguno.

La ciudad está hecha un desastre, baches por doquier por unas pequeñas lluvias. ¿Ya no hay dinero para volver a bachear? Con las liquidaciones anticipadas se acabaron el presupuesto. Nadie sabe, pero nuestra ciudad capital parece haber sufrido un bombardeo feroz.

El listado de anomalías continúa, sin embargo, basta esta enunciación sobre la serie de irregularidades cometidas por el presidente municipal Marcos Aguilar Vega y los regidores que todo le aprobaron. Nadie nunca se quejó o evidenció los problemas; nadie denunció. Consintieron los abusos ¿Luis Nava o el portero serán capaces de iniciar las respectivas investigaciones de los abusos cometidos, o, una vez más se premiará la impunidad?