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Periodista de toda la vida, egresado de la escuela Carlos Septién García, catedrático en la Universidad de Guanajuato, analista político en radio y prensa escrita, además de Premio Estatal de Periodismo en el 2000.

»Equilibrios

Al entrampe de la candidatura para el municipio de Querétaro por el PRI – la de Pancho Pérez Rojas con Mauricio Ortiz Proal – y la ausencia de operatividad política local, es que el CEN llama a las partes para arreglar esta particular situación



Por: Andrés González

Al entrampe de la candidatura para el municipio de Querétaro por el PRI – la de Pancho Pérez Rojas con Mauricio Ortiz Proal – y la ausencia de operatividad política local, es que el CEN llama a las partes para arreglar esta particular situación.

Y hasta allá van los interesados.

Con Pancho iba el presidente del CDE de Querétaro. Mauricio no iba precisamente solo.

El mediador – operador pues – en este asunto fue don Rubén Moreira, cuando tenía todavía la secretaria de elecciones del CEN del PRI. Ahora y a partir del sábado pasado, es flamante secretario de organización nacional en ese instituto político.

Y ahí se definió la procedencia.

Este proceso que corre, camina tanto con Reforma Política nueva como con las disposiciones de la reciente Ley Electoral del Estado.

Y bajo este esquema se acordó, teniendo respaldo de los estatutos del PRI y de la Ley de Partidos Políticos, citados ambos en el oficio emitido por el presidente del CEN, Enrique Ochoa Reza.

Y es que el asunto se venía arrastrando prácticamente desde la intención de registro, apenas rebasada la primera quincena de enero. Siete días después, a la solicitud oficial ante el Comité Municipal – ya había renunciado Pancho a la presidencia – las escasas dos reuniones entre las partes habían resultado inútiles.

El desenlace era obligado por los tiempos.

En el primero de estos encuentros y teniendo a Moreira como operador y testigo de calidad, se fundamenta la definición.

La jugada venía con intención y que no era otra que ponerle un alto a los excesos políticos de la dirigencia priista queretana.

La Ley Electoral del Estado, en su artículo 157 establece que “los partidos políticos y coaliciones, debidamente inscritos ante el Instituto, podrán registrar, a través de su representante acreditado o por la persona facultada por los estatutos, candidatos a cargos de elección popular en los plazos y los órganos correspondientes”.

Y esa es la facultad – acreditada por el CEN – que tiene Carlos Alberto Rentería Rivera, delegada por la presidencia del CEN. Y con este, la cuña que la cierra el suplente, el Lic. José Jaime César Escobedo Rodríguez.

Ambos – y claro, bajo la conseja de Mauricio, entre otros – deberán ver como se mueven ahora los hilos de la política local priista.

Este rollo comenzará a hacerse realidad, en el ya cercano mes de abril.

Y en esto viene una palabra clave.

Si los registros pasan para su reconocimiento oficial ante las instancias locales electorales a través de la persona acreditada para ello – y que no es otra que Carlos Rentería – en el cumplimiento oficial de ello, esa palabra clave se llama “equilibrio”.

No será pues, como lo disponga el “señor virrey” que despacha en una secretaria de estado. Tampoco lo podrá hacer de manera unilateral quién por ahora tiene la presidencia local del PRI en la entidad, sino que ese equilibrio se deberá buscar con todas las partes que intervienen en la formación de una propuesta de gobierno. Y me refiero concretamente a las fórmulas de ayuntamientos.

Y si bien los candidatos para las presidencias municipales ya han sido elegidos por Convenciones Municipales, con toda la validez estatutaria, falta la integración de sus fórmulas y sus registros ante las instancias electorales constituidas. No podrán ser ni plasmarse ahí los pareceres de JJ como tampoco unilateralmente por parte de los candidatos electos, sino buscar – para que haya la mayor unidad posible – ese “equilibrio” de todas las fuerzas. Y ahí entran sectores, organizaciones y líderes que harán posible estas fórmulas a los ayuntamientos.

Esa fue la enorme contribución que hace el CEN al difícil “Caso Querétaro” y particularmente, con su declinación, la aportación al priismo por parte de Mauricio Ortiz Proal.

Si este “equilibrio” lo entienden las partes – el más difícil por aceptarlo está en quién encabeza el CDE – el camino de unidad tan anhelado, podrá ser posible.

Pero ahí también se entremezclan otros intereses.

Y estos si tienen que ver con las personales ambiciones de JJ. Se trata del enlistado para las posiciones pluri al Congreso del Estado.

Y estas – al parecer – ya hasta las tienen repartidas.

Si la primera de la lista se la dan a una dama – y podría ser Chela Juárez o bien Abigail del ONMPRI– entonces el segundo lo reclama para sí el propio presidente del CDE. Y entonces, en honor a la decencia política, JJ debería solicitar licencia para dejar el cargo de presidente del CDE del PRI. Digo, si honesto es. Algo parecido ya se vio en la dirigencia estatal de la tienda de enfrente, en donde Pepe Báez ya solicitó licencia para buscar una posición local pluri y dejar en su lugar a Miguel Ángel Torres Olguín, como nuevo presidente estatal del PAN.

En ese momento se definiría quién entraría de relevo, obligado este a poner en práctica el factor de unidad contenido en la palabra “equilibrio”. Y los nombres comienzan a salir a granel, porque – se supone – no sería del llamado “Clan Calzada” porque entonces ¿Cuál equilibrio?

Con esto, no se trata de mover lo ya operado. De ninguna manera, porque entonces el efecto esperado seria justamente a la inversa. Y se perdería el “equilibrio”. Se trata de hacer competitivas todas las fórmulas a los ayuntamientos – inclusive los nombres que pudiera traer Pancho Pérez Rojas – y por supuesto el resto de las 17 propuestas restantes.

Esta tarea está por comenzar.

Y ahí va a estar – si quiere – JJ. El “equilibrio” puede ser al factor definitivo entre perder o ganar.