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Lic en Ciencias de la Comunicación egresado de Universidad Jesuita ITESO; periodista de tiempo completo, cinéfilo irredento y aquejado para siempre del Mal de Montera: La Tauromaquia.

»El esperado vuelo del águila

Había yo asistido con la esperanza de hacer un par de preguntas al General Secretario, pues, como todos, esperaba el Vuelo del Águila, pero ésta, nunca voló a Querétaro



Por: Raúl Moreno Guerrero

Con afecto para ANDRÉS GONZÁLEZ ARIAS, periodista

Todo estaba al punto en la Plaza de Los Fundadores de Querétaro. La organización de la ceremonia por el 150 aniversario del Triunfo de la República estuvo en manos de la XVII Zona Militar, cuyo Comandante, el Gral. CARLOS CESAR GOMEZ LÓPEZ, revisó cada detalle del austero programa que incluía una pieza oratoria del secretario de la Defensa Nacional SALVADOR CIENFUEGOS. El problema es que, por alguna ignota razón, se suspendió el “VUELO DEL ÁGUILA”, es decir, el secretario no vino.

Minutos antes, pasadas las 10 de la mañana y subiendo por la empinada calle de Independencia, me topé con el periodista ANDRÉS GONZÁLEZ ARIAS a las puertas de la famosa sombrerería LA POPULAR; signo premonitorio que no vi, pues arriba, en la plaza, me esperaba un calor abrazador y un sol que parecía incendiar hasta las ideas.

Pero ahí, en la calle, el avezado periodista me retaba a escribir esta crónica, pues decía el muy “endino” que él tenía cosas urgentes que hacer y que además no vendría el General Cienfuegos. Yo, ingenuo, no le creí y Don ANDRÉS siguió su camino cuesta abajo esbozando una sonrisa socarrona, sabedor de que su discípulo había mordido el anzuelo. “Gajos del oficio, dijo la naranja“.

Una vez que llegué a la explanada, una carpa blanca protegía del inclemente sol a unos 200 invitados: políticos, académicos, y hombres de verde olivo, unos retirados y muchos, en activo. Había un ambiente festivo y un movimiento febril. Desde el cielo bajaba el “tut tut tut” de los helicópteros que sobrevolaban el antiguo cerro del Sangremal, ahí donde se apareció SANTIAGO sobre un brioso corcel albo, para dar por concluida la cruenta batalla entre nativos y conquistadores y así lograr el nacimiento de Querétaro ciudad.

Ahí donde hace 150 años culminó el Sitio de Querétaro y terminaron los sueños del emperador de México, ese hombre alto y barbudo, llegado de Miramar y llamado MAXIMILIANO; el que en medio de la intriga de su hermano José, su suegro Leopoldo y de Napoleón III, se embarcó a una aventura sin destino para regresar a Miramar embalsamado y con ojos de vidrio, mirando al vacío y a la nada perpetua.

Ya estaban ahí ocupando sus lugares en el presidium diversos personajes, en espera del Gobernador FRANCISCO DOMÍNGUEZ SERVIÉN y del Gral Cienfuegos. Para sorpresa y decepción de muchos, apareció el Subsecretario de la Defensa, GILBERTO HERNÁNDEZ ANDREW, “con la honrosa representación, etc, etc…“.

Destacó la presencia de SERGIO GARCÍA RAMIREZ, reconocido jurista, exsecretario del Trabajo y exprocurador general de la Republica. García RAMIREZ destaca por ser el que “pudo haber sido, y no fue“, pues pudo haber dado al traste con la sucesión de MIGUEL DE LA MADRID, después de aquella pifia indiscreción de FEDERICO, el imprudente hijo del paladín de la Renovación Moral de la Sociedad quien, irresponsable, soltó las siglas SG como sucesor de su padre, haciendo que muchos fueran corriendo a casa de Sergio García a manifestarle su apoyo, aunque las siglas significaban SALINAS DE GORTARI; una historia para el anecdotario político.

También estaba el Senador Enrique BURGOS, quien recordaba junto a este narrador la ceremonia de 1967, el centenario de la rendición de MÁX ante MARIANO ESCOBEDO. BURGOS, emocionado, me contaba como el Presidente DÍAZ ORDAZ encabezó la ceremonia y le acompañaron los ex presidentes vivos, menos ADOLFO LÓPEZ MATEOS, quien estaba ya en vida artificial. De regreso al México actual, el hábil e inteligente legislador me dijo que este año habrá Ley de Seguridad Interior para contar con un marco jurídico propicio para delimitar el trabajo de las Fuerzas Armadas de Ejército y Marina. Sobre este punto, yo solo digo como Santo Tomas: hasta no ver, no creer.

También hizo presencia SONIA ROCHA, senadora queretana, a quien acompañaron la muy capaz secretaria de Cultura del Estado, PAULINA AGUADO ROMERO y el delegado de SEDESOL, Ernesto Luque Hudson, que no quita el dedo del renglón en eso de ocupar cargo de elección popular. La pregunta es si lo logrará en 2018.

En una tercera fila saludé a Enrique ABEDROP Rodríguez, “the new kid in the block” , el outsider, quien ahora es ajonjolí de todos los moles. Claro, resultados positivos de su gestión aparte; lo invitaron a poner orden donde no lo había y en poco tiempo ha logrado una administración de la CEA eficiente y de buena respuesta al usuario.

Me senté junto a Alejandro ECHEVERRIA, el flamante Fiscal del Estado, quien me comentaba que los autores intelectuales del intento de homicidio de un empresario queretano, dos empresarios españoles, fueron apresados el lunes 8 de mayo en España y que los autores materiales y uno de los abogados de Jalisco, coautor intelectual, están ya presos aquí. Aún hay un involucrado prófugo.

Juan Marcos Granados Torres, secretario de Seguridad Ciudadana reiteró el esfuerzo que realiza la dependencia a su cargo para combatir la delincuencia y abatir los índices delictivos en Querétaro. En este sentido, comentó los resultados del nuevo C5, y prometó una pronta visita a Radio Once para hablar de los temas inherentes a su trabajo.

Andrés Garrido del Toral, cronista de la ciudad, fue quien habló primero. Hizo una breve reseña histórica y poética que se mostró impecable y fue muy reconocida por los integrantes del presidium.

Otra destacable pieza oratoria fue la de José ELÍAS Romero Apis, presidente de la Academia Nacional. Con claridad de palabra, José ELÍAS arrojó luz acerca de lo qué pasa hoy en México. Habló también de la lucha que se dio en Nuestro suelo hace 150 años para que hubiese igualdad, respeto a la profesión de culto, a la libertad de expresión y por supuesto a la separación Iglesia-Estado, parte nodal de las Leyes de Reforma.

Transcurría el tiempo y los asistentes, sudorosos, eran víctimas del sol canicular, apenas paliado por el oportuno kleenex del atildado comunicador Miguel Ángel Alvarez quien, solidario, pasaba los pañuelos desechables.

En el presidium el impertérrito edil queretano, Marcos AGUILAR VEGA, veía a lontananza, sin que su gesto adusto dejara entrever sus pensamientos. Vestido de impecable traje azul rey, estrenaba zapatos color caramelo y permanecía discreto, sin protagonismo..

El General Carlos César Gomez López, atento, desde el presidium, a cada detalle, intercambiaba rápidas miradas con su gente, confirmando que todo estuviera saliendo de acuerdo al programa de los hombres de verde camuflado. Antes de la ceremonia, intercambió puntos de vista con el subsecretario y con Juan Martin Granados, secretario de Gobierno y uno de los dos hombres fuertes donde descansa el gobierno de Francisco DOMÍNGUEZ.

Al final vino el discurso del Gobernador Dominguez Servién, quien primero hizo un interminable recorrido por el larguísimo presidium para luego afirmar con voz clara que “México debe ser, por encima de todo, uno solo; unido (alzaba el tono y la voz), siempre unido y, decidido. Diría que los enemigos de México son los que envenenan, corrompen y traicionan al país.”

Subrayaba que aquí vivimos bajo el imperio de la ley y que la labor de defensa de nuestra soberanía, dentro y fuera de México, se debe al Ejercito y la Marina y que haría un llamado a sus ex compañeros senadores para que en periodo extraordinario de sesiones se apruebe la Ley de Seguridad Interior, sabedor el Gobernador, que sus palabras encontrarían eco en el respetable; y concluiría con un llamado a respetar las leyes que las gestas heroicas y sus protagonistas nos han legado.

A las 11:50, y a punto de quedar anonadados por el calor, se nos invitaba a ponernos de pie para entonar el himno nacional como emocionado corolario de esta ceremonia, en la que hubo un “convidado de piedra” de alto rango: Gilberto Hernández Andrew, quien voló a Querétaro a sonreír, a abrazar al gobernador de parte de su jefe y a tomarse fotos con todo aquel que se lo pidió.

El General Carlos Gomez sonreía y respiraba tranquilo, todo había salido bien; el parte de los oficiales a su cargo y de él para su jefe será: Sin Novedad, mi General.

El eco de tantas voces y notas marciales quedaba debajo de la carpa, nosotros salíamos de lleno al calor que todo quemaba; a esa hora, lo único que me animaba, como si viera luz al final del túnel, eran las sabias y esperanzadoras palabras de Andrés Garrido del Toral: “el triunfo de mis Chivas en la liguilla, merece unas cheves bien heladas pariente, claro, si tu sobrina me da permiso

La ceremonia concluía, las consabidas tres palmadas en la espalda o el beso obsequioso en los carrillos eran las señales para retirarse.

Había yo asistido con la esperanza de hacer un par de preguntas al General Secretario, pues, como todos, esperaba el Vuelo del Águila, pero ésta, nunca voló a Querétaro, aquí, donde los sueños de un ingenuo príncipe austro-húngaro no encontraron destino cierto.