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Política, conferenciante y humanista comprometida con la construcción de una sociedad más justa y equitativa. Amo a México.

»Dejemos de celebrar el 8 de marzo

Miles de mujeres de todo el mundo se manifiestan en este día con la consigna del reconocimiento de sus derechos: acceso a la educación, a la salud, al trabajo, a una vida sin violencia, a la no discriminación



Por: Patricia Espinosa Torres

Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030

Naciones Unidas 2017

El 8 de marzo hace referencia “a los hechos que sucedieron en marzo de 1908 en una fábrica textil de Nueva York en el que murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras en un incendio provocado por las bombas incendiarias que les lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían“.

Es por ello que en 1975 la Organización de las Naciones Unidas dedicó esta fecha como el Día Internacional de la Mujer; y así ha permanecido. Miles de mujeres de todo el mundo se manifiestan en este día con la consigna del reconocimiento de sus derechos: acceso a la educación, a la salud, al trabajo, a una vida sin violencia, a la no discriminación, a ocupar cargos públicos y espacios de toma de decisiones; entre más peticiones.

El tema central este año se enfoca a “Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030”. El mundo laboral está en transformación, con implicaciones significativas para las mujeres porque cada vez es mayor su incorporación al mercado laboral, la disminución de la tasa de fecundidad, el incremento en los niveles de escolaridad, las expectativas profesionales y la autonomía económica.

Por otra parte, también hay mayor exposición al desempleo, a menores salarios y al incremento de hogares con jefatura femenina. Por un lado, la globalización y la revolución digital y tecnológica crean nuevas oportunidades, al tiempo que la creciente informalidad en el trabajo, la inestabilidad en las fuentes de ingreso y el impacto ambiental, ejercen un papel decisivo en el empoderamiento económico de las mujeres.

Presento algunos indicadores de México en materia de mujer y trabajo:

  • Población total 118 millones, 60.5 millones son mujeres.
  • 4 millones de mujeres desempleadas; 7 millones de jefas de hogar.
  • Brecha salarial: las mujeres perciben 18% menos por un trabajo de igual valor.
  • El 26% de mujeres tiende a trabajar en el sector informal; sin prestaciones sociales.
  • La base de mujeres trabajadoras es 72% frente al 24% de ejecutivas en Alta Dirección.
  • El salario estimado de las empleadas equivale al 46% del de los empleados.
  • Trabajo no remunerado es el 24.2% del valor PIB; las mujeres realizan el 70% de los quehaceres domésticos.

Frente a estas estadísticas, el 8 de marzo no es un día de celebración sino un llamado de atención sobre las condiciones que siguen afectando a las mujeres. Los factores socioeconómicos condicionan de manera diferente la participación activa de hombres y mujeres en el trabajo y, por lo tanto, impacta en la productividad de las empresas. Evidencia que no consideran muchas de las organizaciones para mejorar su competitividad.

Sí es un día para festejar los avances alcanzados en materia política, de educación y salud; también es un día para recordar la lucha diaria de millones de trabajadoras que sobreviven lejos de un trabajo digno (bien remunerado, libre de violencia) además de cumplir con la doble jornada.

El 8 de marzo es un día de compromiso que nos debe llevar a derribar barreras culturales, sociales y económicas; a construir modelos de mujeres exitosas en la economía; a fortalecer la red de protección social para las mujeres; a terminar con el hostigamiento sexual y el acoso laboral; a eliminar la brecha de género en ingresos; entre otros pendientes.

Es innegable que aún vivimos en una sociedad con fuerte sesgo patriarcal y machista en la que persisten prejuicios y actitudes que frenan el desarrollo de las mujeres. En México, como en otros países, muchas mujeres siguen siendo ignoradas, discriminadas, violentadas; siguen existiendo prácticas por parte de una sociedad que no aprecia ni respeta la dignidad de la mujer.

El día en que las mujeres accedan a mejores condiciones laborales, que ocupen puestos directivos en la política y en la economía, ese día habrá más liderazgos en las comunidades y tendremos “México mucho más humano, justo y solidario”; entonces dejaremos de celebrar el 8 de marzo.