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Periodista de toda la vida, egresado de la escuela Carlos Septién García, catedrático en la Universidad de Guanajuato, analista político en radio y prensa escrita, además de Premio Estatal de Periodismo en el 2000.

»CTM. Sumar, restar…

La responsabilidad de ser líder es, sin lugar a dudas, una de las fascinaciones más atrayentes para el ser humano….



Por: Andrés González

La responsabilidad de ser líder es, sin lugar a dudas, una de las fascinaciones más atrayentes para el ser humano.

Pero hay que tener madera, vocación. Y desde luego, muchas cualidades.

Dicen, los que algo le entienden a esto, que es un fenómeno muy difícil de explicar. Se requiere, además de mucha capacidad, tener la virtud de la humildad.

Y el de la perseverancia.

Además,  se debe ser inmune a la burda imperfección de la artificiosa escenografía.

Distinguir, en el fragor de la batalla escenográfica, los que te adulan, los que te aplauden y también los que te silban.

Y esto, cuando se está arriba del escenario – cuando se es líder pues – es harto difícil de distinguir. El resplandor de las luces te ciega. Y tu cerebro tiende a engañarte, a tratar de hacerte creer que llegaste por tus altos dones, por tus cualidades que no habías descubierto.

Y es ahí cuando te comienzas a perder.

Un auténtico líder, además de ser perseverante, debe siempre sumar, sumar y sumar. En esos niveles las restas no sirven de nada.

El trabajo de liderazgo debe comenzar con uno mismo. Y mie usted que paradoja. Para mandar a los demás, es menester elevarse por encima de todos, pero sin perder el piso. Y desde ahí, escuchar todas las opiniones y pensar siempre en no ordenar nada que daño al gremio, pero particularmente a uno mismo.

El ascenso de J. Cruz Araujo no comenzó el día que vino don Carlos Aceves del Olmo, líder nacional de la CTM, para darle el reconocimiento de esta central obrera y desconocer, públicamente, a otro liderazgo.

No comenzó ese día, como tampoco terminó con el mero e importante acto.

El ascenso y defensa de los valores en los que tú crees, deben de ser prácticamente a diario.

Cuando hará ya casi tres años en que su compadre – el otro líder – le dijo a J. Cruz que mientras él fuera diputado, J. Cruz se encargaría de la conducción local de la Federación de Trabajadores de Querétaro, CTM. Y Cruz le creyó, en nombre de la amistad  y hasta del compadrazgo.

Además, se escuchaba lógico.

Y un día, allá en las instalaciones de la Confederación, así se lo fueron a plantear a don Carlos quién también lo vio congruente.

Después de este acuerdo y con el peso de otras piedras que se le empezaban a acumular, es que de buenas a primeras y sin decir agua va, se presenta aquí el todavía diputado a decirle a J. Cruz que ya se le había acabado la encomienda, porque él era el auténtico líder de la Federación de Trabajadores de México, CTM Querétaro, cuando le faltaban al menos todavía dos años de su cargo como diputado.

En esos pocos meses, lo que había hecho J. Cruz parecía borrarse. Nada le reconoció y el otro líder fue y se plantó en la oficina central de la Federación, con cambio de chapa, de llaves y toda la cosa, para poner de patitas y en la calle a J. Cruz.

Se rompió el trato, se faltó a la palabra y de un plumazo, hasta se acabó el compadrazgo.

Y es que, algo parecido, había hecho ese líder con Juanito Vargas, con Ceferino Ramírez y después con Miguel Rodríguez, a quién se valió de un muro, así literal, porque taponaron sus oficinas con tabique.

Y todos se salieron, por dignidad, por decoro, por hombría, pero ninguno dejó, nunca, la Confederación.

Así pasaron los días, los meses y hasta los años.

Una noche, las letras que se habían podido leer en la parte alta del edificio y que decían “Federación de Trabajadores, CTM Querétaro” fueron quitadas.

“Y lo hicieron en la noche porque en el día les dio miedo” dijo con Carlos públicamente el pasado 26 de enero.

En todo este tiempo, J. Cruz no se desesperó y comenzó a sumar, a trabajar por sus sindicatos, sin perder contacto con don Carlos, a quién todo informaba.

Y mientras uno sumaba, el otro iba restando.

Después del pasado 26 el método no ha variado. Este pasado sábado, el nuevo líder cetemista, reconocido por don Carlos Aceves del Olmo y electo por unanimidad por 1504 delegados efectivos, sigue sumando. Con la CTM pero también con J. Cruz, estuvieron  dos cetemistas de cepa, don Enrique Burgos García y Gil Mendoza Pichardo. Quiénes saben la historia de la CTM en Querétaro, los identifican perfectamente, por los cargos que han ocupado, por su verticalidad con su sector, por su calidad de personas.

J. Cruz no cambió el librito y creemos que no lo cambiará. Lealtad y seguir haciendo sumas, por su sector, por los sindicatos que representa, por la CTM. Lo mismo había hecho con don Miguel, con Ceferino, con Alejandro Olvera y con Marco Antonio León.

Que sean otros los que sigan haciendo las restas.