A la vista el fracaso del fracasado


Por Héctor Parra el 07/08/2020
 A la vista el fracaso del fracasado

Los fracasos del fracasado desde la época estudiantil, ahora los lleva a cabo en su gobierno

No podía ser de otra manera el resultado. Andrés Manuel López Obrador, según sus registros escolares en la UNAM, tardó 15 largos años para terminar su licenciatura, no sin antes reprobar un sinfín de materias que tuvo que acreditar en exámenes extraordinarios, con un promedio general de 7.72, aunque el mismo Presidente redondea su calificación a 7.8. También obra registro en la Secretaría Académica, de Andrés Manuel López Obrador, inscrito en la carrera de Sociología, en la que cursó materias del sexto y séptimo semestre. Un frustrado en las carreras humanistas. Los fracasos del fracasado desde la época estudiantil, ahora los lleva a cabo en su gobierno. Derivado de los desastrosos antecedentes académicos de Andrés Manuel, no debe extrañar que el gobierno de la 4T sea un malogrado bien desorganizado, no solo por las acusaciones del Secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Manuel Toledo Manzur; claro no, son solo datos que proporcionó el Secretario, las contundentes pruebas se acompasan con los terribles resultados que ha demostrado en los 20 meses de gobierno.

Nuca antes en tan poco tiempo, un gobernante había causado tantos daños a México, bajo la tónica de la diaria mentira, machacona para hacer creer que está trabajando mejor que ningún otro que le antecediera en los últimos 30 años. Una a una han ido cayendo las mentiras del Presidente, nada le resulta; inepto y mentiroso. No funciona su gobierno por tomar decisiones caprichosas y populistas, desde antes de iniciar su gobierno ya había destruido la multimillonaria inversión del aeropuerto de Texcoco. Su fuerza política y “moral” está basada es la mentira, no en balde es una estrategia de la izquierda. Mentir a diario hasta hacer creer que su verdad es la realidad, cuando es todo lo contrario; el Presidente inventa, crea sus mentiras, las que definió con la simpleza de: “yo tengo otros datos”. Así se aleja de la realidad y engaña a quienes son susceptibles de ser embaucados, fácilmente timados hasta crear una “verdad paralela”, su falsa verdad. A tal grado es la desorientación y soberbia de López, que este día, pretendiendo presumir su nivel académico, aseveró que no le dieron mención honorífica en su tesis por su promedio de 7.8 ¡Vaya sorpresa! Omitió mencionar que primero fracasó en la Licenciatura de Sociología y luego tardó 15 años para culminar la carrera de politólogo y titularse. Pintó otra realidad.

El Secretario Víctor Manuel Toledo Manzur, vino a confirmar, desde las entrañas mismas del poder, que la gobernanza de López Obrador, es un fraude, en donde se cuecen a diario las pugnas por hacer prevalecer no el interés de México, sino los conflictivos en donde resaltan los intereses de los protagonistas de la 4T. La serie de negocios que hacen en el ejercicio del poder gubernamental de la Presidencia de la República. Reina el caos en el gobierno de la supuesta “transformación para el bien de los pobres”. Consecuencia de la deformación académica del Presidente, no gusta de respetar el Estado de Derecho, para él es otro enemigo a vencer y lo ha demostrado al ordenar que incumplan con la Constitución.

Otro ejemplo. Este mismo día desdobló el desorden legal. En su visita al Estado de Sonora, el Secretario de Marina, José Rafael Ojeda Durán, lo empujó a invadir la competencia del Secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo y la correspondiente a las autoridades locales. El Comandante recitó los delitos del fuero común que se cometen en ese Estado, como el narcomenudeo, robo a transeúntes, robo a casa habitación, homicidio doloso y lesiones dolosas. Insisto, temas de la competencia del fuero común. El Presidente buscó poner en evidencia el gobierno de la señora Claudia Pavlovich Arellano. Y todo porque el gobierno federal tiene que ocultar sus mortíferas cifras de delitos cometidos por la delincuencia organizada, feminicidios, desaparecidos, incluso su fracaso en la investigación de los 43, etcétera.

También se metió en temas de las redes sociales para que vigilen y sanciones la propaganda política pagada. Luego salta al estrepitoso caso de Emilio Lozoya, donde no ha logrado nada hasta ahora; Lozoya y sus abogados han conseguido su objetivo. Mientras que López insiste en su cansado tema de la corrupción, cuando esta se está cometiendo en su propia casa, las evidencias las dio el Secretario acusador ¡Por favor! Indudablemente en lo que sí ha ganado Andrés, es en el combate a sus enemigos políticos, generando más descredito a panistas y priistas, pero sin que existan pruebas hasta ahora, mucho menos acusaciones para procesarlos. Siguen las promesas que se le revierten. Miente, crea fantasías, cual maestros de la distracción, entretiene con temas triviales y evita los importantes.

Por supuesto que no podía pasar por alto la mención a las declaraciones del Secretario Víctor Toledo, a las que sin decirlo claramente, fueron descalificadas, bajo el argumento insípido de ejercer la supuesta libertad para expresarse. Asegurando que “es normal en un proceso de cambio”. Así de simplón el Presidente. Luego seguiría adormeciendo con su politiquería al mencionar: “El mejor gabinete que ha habido en la historia de México fue el gabinete del presidente Juárez, no ha habido un gabinete mejor y ellos los integrantes de este gabinete primero renunciaban constantemente… Entonces, en el gabinete nuestro hay libertad y hay discrepancias y no hay pensamiento único, se da la libertad para que todos opinen”.

Falso. Nada se mueve sin el consentimiento de López Obrador, él permite, solapa y protege la corrupción y el desorden. Con su aparente pazguatés, López añadiría que no ha hablado con Manuel Toledo. Y no podrá decirle nada al Secretario, ya que a su arribó habló maravillas de Toledo, no puede desmentirse tan pronto. Como colofón de la mentira, aseguró que: “al final del día es él el que toma las decisiones finales”. Y remataría con su cauda de mentiras para ocultar su fracaso: “Yo soy el responsable del resultado final… soy el responsable, no son los secretarios los responsables de decisiones, tiene que ser el Presidente, entonces busco siempre armonizar, escuchar a todos , darle la razón a quien la tiene y decido en función de lo que conviene más al pueblo”. Sin decirlo, tampoco aceptarlo Andrés Manuel López, reconoce ser el mayor corruptor, el autor intelectual que solapa la corrupción en el gobierno de la 4T y propicia el caos en su gobierno. De ahí los problemas que hoy viven millones de mexicanos; López se arropa con los legisladores de su partido ¡Son todo un fracaso! De ahí la trascendencia de las elecciones del 2021.

Ver todas las columnas de Héctor Parra

Nuestra red editorial


Codicegrafía
Un ataque con ácido casi destruye su rostro; hoy Gloria lucha por justicia y por recobrar su salud
EnBici.life
Roberto Carlo: a flor de piel
Pesos y Centavos
Septiembre, mes del testamento
Códice Informativo
Conoce el área COVID del Hospital General de Querétaro