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Periodista de toda la vida, egresado de la escuela Carlos Septién García, catedrático en la Universidad de Guanajuato, analista político en radio y prensa escrita, además de Premio Estatal de Periodismo en el 2000.

»Para Ricardo Anaya, la maldición de Garrido

Precisamente por estas fechas, pero de hace ya once años, cuando el entonces gobernador de Querétaro, Francisco Garrido Patrón, le lanza una especie de “maldición” al joven Ricardo, que andaría en los escasos 27 años de edad



Por: Andrés González

Con la semana que corre – esta, segunda de agosto – el Partido Acción Nacional abrirá la reflexión más intensa que jamás haya tenido desde su fundación, del ya lejano 1939.

Así, su Septuagésimo Noveno aniversario de haber sido fundado – un 16 de septiembre de ese año – lo tomará ahora atravesando las aguas más turbulentas que jamás haya tenido, aun las que hubo de superar cuando era oposición y ante un partido hegemónico como lo era el PRI en el siglo pasado.

La hegemonía se repite, solo que ahora es de MORENA.

Esta semana y para el PAN, se viene la sesión de su Consejo Nacional – el sábado 11 y el domingo 12 – considerado el máximo órgano interno del Partido, porque deberá poner en pie la Comisión Organizadora Nacional de la Elección para dirimir quién deba de tomar las riendas nacionales de este instituto político.

Y con esto, estatutariamente, el PAN inicia una pretendida renovación – “volver a nuestros orígenes” le llaman – luego de la revolcada que recibiera el pasado 1 de julio en las elecciones para la Presidencia de la República y que, de nueve estados disputados para dirimir gobernador, solo ganó en tres de estos.

Con esto y a nivel nacional, las aguas andan más que revueltas en este partido y ya están en pie por la dirigencia de este partido, una docena de suspirantes.

Esta Comisión Organizadora deberá sacar, en muy breve tiempo, la Convocatoria respectiva, apegada en estricto a estatutos, los que establecen que para poder ser registrado, el aspirante a este cargo deberá reunir, al menos, el 10 por ciento de las firmas de los militantes que, según cifras del INE, dan una cifra cercana a los 379 mil. Así, las firmas no deberán de ser menores a los 38 mil militantes, como para buscar la nueva dirigencia nacional de ese partido.

Pareciera que el reloj de la democracia nunca termina.

Igualmente y el fin de semana que se aproxima, será la segura reaparición pública del queretano Ricardo Anaya Cortés, fallido aspirante del PAN a la presidencia de la república.

Y es que aquí en su tierra – el menos públicamente – tampoco se le ha visto.

Y fue precisamente por estas fechas, pero de hace ya once años, cuando el entonces gobernador de Querétaro, Francisco Garrido Patrón, le lanza una especie de “maldición” al joven Ricardo, que andaría en los escasos 27 años de edad.

Se trataba de checar niveles de sonido en el Teatro de la República, lugar en donde Paco Garrido rendiría su IV Informe de Gobierno estatal.

Ahí se dan cita algunos secretarios de primer nivel del gabinete de trabajo garridista. Entre estos venía, como no, su secretario particular, Ricardo Anaya.

“…Garrido toma su lugar al micrófono para checar niveles, resonancias. Algunos de estos secretarios se dispersaron en el solitario Teatro de la República, precisamente para apreciar cómo se oía. Uno de estos fue su joven secretario particular. Ya había pasado lo que llamaron “el error de diciembre” cuando ni Anaya pero tampoco Luis Nava – ahora mismo aún en el litigio por la alcaldía de Querétaro – pudieron ocupar la presidencia estatal panista por un mágico pero sospechoso triple empate. Y la designación recayó en Edmundo Guajardo, impuesto por el gobernador Garrido. Era la sintomatología del poder.

“En esa ocasión va Ricardo y toma posición en algún lugar alejado del micrófono, al que está ya puesto Garrido. Le recomiendan al gobernador que hable, que diga lo que quiera. El asunto era escuchar niveles.

“¿Me escuchas ahí Ricardo?”.
Sí. Asentaba con la cabeza el joven Anaya.
“¿Me escuchas bien, Ricardo?”. Volvía a preguntar el gobernador.
“Sí señor, perfectamente”. Respondió esta vez a voz viva el joven.
“Mira Ricardo, si me escuchas bien, quiero decirte que tú no vas a ser gobernador, tú vas para diputado pero todavía no gobernador. ¿Me escuchaste bien, Ricardo’”.
Y las risas. Pero aquello que cubría parte dela operatividad previa a un informe, para el joven Ricardo se convirtió en sentencia política. Y si no, al tiempo. (Del libro “Los Ruidos del Poder” de mi autoría, Editorial Radar del Centro, 2008. Páginas 460 y 461).

Ahora y cimbrado hasta los cimientos más la figura política de Ricardo Anaya que la de su partido, se está cumpliendo algo de lo que podríamos considerar “la maldición de Garrido”, la que pronunció esa mañana en el Teatro de la República. “…tú vas para diputado pero todavía no para gobernador”.

Así las cosas y de después de una vertiginosa carrera política, desgastado a mas no poder, Ricardo pierde la Presidencia de la República. Fue sí, diputado tanto local como federal, pero no Gobernador de Querétaro. Tampoco – y menos – Presidente de la República.

Ricardo podría aparecer este próximo sábado en un partido del que no repetirá en la dirigencia nacional, como tampoco aquí lo fue estatal… de un partido del que, difícilmente, será candidato a Gobernador de Querétaro y más difícilmente aún, candidato a la Silla Presidencial del país.

Y se cumple así, curiosamente, la “maldición de Garrido” su ex jefe.