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Periodista de toda la vida, egresado de la escuela Carlos Septién García, catedrático en la Universidad de Guanajuato, analista político en radio y prensa escrita, además de Premio Estatal de Periodismo en el 2000.

»La triunfal recepción a Ricardo Anaya en su tierra

“Yo no traigo “guaruras” ni seguridad alguna. No la necesito”, había dicho momentos antes cuando habló con la prensa local



Por: Andrés González

Cuando Ricardo Anaya estaba por entrar al Auditorio, este ya “ardía” de entusiasmo y fervor panista.

Son los azules que en Querétaro sienten y ven la posibilidad de tener a uno de los suyos, queretano, como Presidente de la República.

“Se va a notar y mucho, que el Presidente de México sea queretano”, les dijo en tribuna Ricardo para que la asistencia toda del Auditorio, más de seis mil, se le entregara en gritos y expresiones de “Ri-car-do, Ri-car-do”.

Su caminar por el repleto pasillo del auditorio fue lento. Anaya quería saludar a todos, a sus amigos, a sus paisanos. Seguido de cerca – muy de cerca – por su esposa Carolina, el joven aspirante a la presidencia no pudo haber tenido mejor recepción en su tierra, que esta de la tarde del lunes pasado.

Querétaro, el inicio político de Ricardo. Ser presidente de la República, su sueño y más caro anhelo.

Ilusiones y sueños que se funden.

Y el grito que, alentado por el animador del sonido local, se volvía a repetir. “Ricardo, Ricardo”.

Pegadito a este iba Luis Nava. Y Kuri…y Lupita.

La enorme pantalla del auditorio deja ver la imagen por dónde camina Ricardo.

“Yo no traigo “guaruras” ni seguridad alguna. No la necesito” había dicho momentos antes cuando habló con la prensa local.

En ese lento andar, se encuentra al Ing. Ignacio Loyola, el primer gobernador panista de este estado. “Lo recuerdo cuando llegó en su moto hasta Jalpan donde yo hacía campaña”, lo narró en su inspirada intervención de oratoria, que fue fluida, ágil y totalmente improvisada.

Abajo y en primera fila, le esperaban todos los candidatos locales del PAN. También los que ya fueron, como Rolando García, Armando Rivera. Toño Rangel, diputado local hasta por segunda ocasión, no se le separó por ningún momento desde su llegada. “¿Estás directamente con Ricardo?” Le pregunto. “No, pero le apoyo en todo lo que puedo, en lo que me encarga”, me dijo. Ausente sin embargo, Francisco Garrido Patrón, su hacedor local. Tampoco Pancho Domínguez Servién, el gobernador panista en funciones. “No acompañaré a Ricardo cuando venga a Querétaro” había dicho. Habían comido juntos. El mitin panista fue además, todavía en horas de trabajo. Garrido, cuando gobernador, cuando fue alcalde, bajaba prácticamente la cortina de su oficina desde las tres de la tarde.

Y no volvía hasta el día siguiente. Pasara lo que pasara en esta entidad.

También en este grupo de queretanos panistas integrados al proyecto “Ricardo” se le ve a Gerardo Cuanalo, el coordinador en el estado de la campaña.

“Luis Bernardo y yo – dijo en tribuna – competimos por la dirigencia del Comité Directivo Estatal en 2006. Y ¿quién creen que ganó?…empatamos. Se volvió a hacer la votación y…volvimos a empatar. Y la tercera igual…ahora, los dos seremos presidentes”.

Y desde las graderías del auditorio, repleto a más no poder, se volvía a oír el grito de “Ricardo, Ricardo” coreado por las seis mil gargantas que llenaron también todas las butacas del lunetario y de gradas.

“Yo quiero ser presidente para devolverle a Querétaro todo lo que de mi tierra he recibido” dijo en su discurso.

Para esa hora Nava sonreía en forma por demás amplia, notoria.

“Vamos a hacer equipo por Querétaro, con Luis Nava como presidente municipal porque todo lo que ha dicho, lo vamos a ser realidad. Hago mío su compromiso. El doble de seguridad, la mitad de tráfico y el mejor sistema de transporte público de toda la república mexicana. Y todo lo vamos a hacer juntos, lo vamos a hacer por Querétaro”, dijo Ricardo en tribuna, cuando se había echado a la bolsa a todos los asistentes.

Ricardo en plenitud política. Buen orador y excelente motivador.

Ahí en el auditorio, el primero en hablar fue Luis Nava.

“Gracias a mí familia por estar aquí y compartir uno de los momentos más felices de mi vida” dijo Luis a su esposa al comenzar su discurso. “Quiero agradecerle también a mis hijos, a Regina, a Isabela y a Bernardo, ellos son mi motor, mi inspiración para trabajar fuertemente por Querétaro”. Y destaca públicamente la presencia de sus padres. “Gracias papá, gracias mamá, por todo el apoyo que me dieron para hacer real este momento”. El Ing. Arturo Nava Bolaños, su padre, había sido el primer senador panista por Querétaro por el principio de mayoría relativa en las elecciones de 1994. La madre de Luis, la señora Ana Elena, vivía igualmente uno de los momentos más bonitos de su vida. Todos los hermanos de Luis.

“Querétaro todavía mejor”, se leía en muchos letreros que los panistas pusieron por todo el auditorio. Enormes pendones azules – hasta veinte – colgaban del techo. Y las banderas con la leyenda de ese partido – PAN – no dejaban de ondear. Pocas banderas del PRD y no noté ninguna de Movimiento Ciudadano, su aliados para buscar la presidencia municipal. Sin embargo, Luis si los mencionó a los tres partidos.

La voz de Luis ya se oía medio ronca en el primer día de campaña. Y es que fue de los candidatos que madrugaron. Los primeros minutos de ese lunes, había abierto campaña en Los Arcos, uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad.

“Hoy – dijo – salimos al encuentro con Querétaro, a sus calles, a las colonias, con entrega, con energía, a escuchar a todos los queretanos, a ponernos en sus zapatos…porque queremos que Querétaro sea todavía mejor”, frase que repitió como estribillo durante todo su discurso.

Hablarían también Kuri y Lupita, los dos aspirantes de ese partido al Senado.

Fue esa y para el PAN – para Ricardo, para Luis – una tarde que nunca olvidarán en su vida.

Corre campaña.