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»Ya no estás en campaña, AMLO

Las constantes contradicciones en la comunicación de las políticas públicas de esta administración generan incertidumbre en muchos sectores y contribuyen a que se le perciba como un gobierno “poco profesional” o “poco preparado”.



Por: Staff Códice Informativo
AMLO

Foto: Especial

Durante la mañana del miércoles 27 de febrero, una noticia acaparó la atención de los mexicanos: la Secretaría de Comunicaciones y Transportes había declarado como “reservados” los audios sobre el accidente en el que murieron la exgobernadora de Puebla y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle. Dos horas después, la noticia era otra: los audios sí se abrirían para su consulta pública.

No es la primera vez que una instancia del actual Gobierno Federal emite información contradictoria en un breve margen de tiempo. La semana pasada ocurrió exactamente lo mismo con los apoyos para los refugios de mujeres víctimas de violencia, y antes había pasado algo similar con los apoyos económicos para estudiantes de posgrado.

Estas constantes contradicciones en la comunicación de las políticas públicas de esta administración generan incertidumbre en muchos sectores y contribuyen a que se le perciba como un gobierno “poco profesional” o “poco preparado”. Independientemente de que esto sea verdad o no, el hecho es que hay un problema en la forma en que se están comunicando la decisiones del Ejecutivo y, aunque eso aún no sea tangible, a la larga podría tener repercusiones en su percepción.

Muchos de estos “deslices” e incongruencias, lo que reflejan es la falta de una estrategia congruente de comunicación, que no necesariamente de gobernabilidad. Administraciones pasadas, como la de Vicente Fox o Enrique Peña Nieto, han tenido sus propias crisis y sus momentos incómodos, pero los supieron subsanar con estrategias de comunicación “más tradicionales”, si se quiere ver así.

Andrés Manuel López Obrador, tiene un estilo de gobernar que no es muy compatible con las estrategias tradicionales de comunicación política. Su idea de “austeridad republicana”, aunada a su personalismo (que algunos califican de caudillismo) le hace difícil considerar los beneficios de una buena imagen para sus gobernados. A eso hay que sumar dos factores más: su larga carrera como líder opositor, consolidada con tres elecciones presidenciales; y el amplio margen con el que ganó la elección pasada.

Hoy por hoy, Obrador parece seguir dormido en sus laureles bajo la impresión de que lo apoya “todo el pueblo bueno y sabio”. Al mismo tiempo, ha insistido en una retórica de oposición en la que las ideas parecen superar por mucho a las acciones. De momento esto no le ha tomado factura, pero el capital político se agota y dicho agotamiento es más doloroso cuando se conquista un puesto con un margen tan amplio como el que consiguió el líder tabasqueño.

Si bien es prematuro establecer una evaluación para el gobierno de AMLO, aún hay tiempo para mejorar la estrategia de comunicación. No son pocos los sectores que tiemblan ante la “incertidumbre” que el actual Gobierno Federal podría generar en los mercados. Sería lamentable que esa “incertidumbre” viniera, no de políticas oficiales, sino de deficiencias para dar a conocer la agenda gubernamental.