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»Candidatos a la Presidencia Municipal de Querétaro, sus cartas credenciales

En el primer ejercicio de debate, realizado en la Universidad Anáhuac de Querétaro, los candidatos no destacaron por presentar novedosas propuestas, pero sí fue una ventana para comenzar a delimitar las capacidades y la personalidad de cada uno



Por: Staff Códice Informativo
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Tras nueve días de campañas, el primer debate –o más bien ejercicio de encuentro y presentación de ideas– entre los candidatos a la Presidencia Municipal de Querétaro reveló más del empaque político en el que viene cada candidato que propuestas innovadoras, pues la gran mayoría de estas ya habían sido compartidas en los días anteriores durante sus respectivas campañas.

Pero esto no hizo al ejercicio menos interesante. Al contrario, permitió ver rasgos de personalidad y de estatura política que no habíamos podido constatar.

En primer término, el espectáculo que dio Antonio Cabrera Pérez fue sencillamente bochornoso. No se esperaba mucho de él, pero llamó poderosamente la atención su incapacidad de hilar dos ideas juntas. Visiblemente nervioso, se derrumbó frente a la audiencia y ofreció un espectáculo político lamentable. Cuesta trabajo pensar que él, que fue diputado local durante tres años, tenga tan poca capacidad para desenvolverse en un escenario político. Terminó siendo una caricatura que refleja, malamente, una parte oscura de la política queretana en la que ciertos personajes de dudosa procedencia terminan en cargos de representación proporcional como parte de cuotas de poder.

Adolfo Ríos mostró su capacidad para el desenvolvimiento en el escenario, seguramente adquirido gracias a su experiencia en los medios de comunicación. Pero su discurso político es prácticamente nulo, por lo que se refugia sobre todo en una narrativa casi religiosa que enaltece conceptos como los valores, la familia y el ejemplo de vida. Cuando fue interpelado sobre temáticas eminentemente políticas, se vio atrapado en un discurso redundante y poco efectivo. Transmitió pocas propuestas concretas, a salvedad de corregir el sistema de semáforos inteligentes, impedir el tránsito de vehículos pesados en ciertos horarios, y la de un portal de internet dedicado a la transparencia total, probablemente la propuesta más fuerte que presentó. Fue atacado en reiteradas ocasiones por Pancho Pérez y por Iván Nieto, quien se refirió a él como el candidato informal del PRI, haciendo alusión al extenso equipo de priistas que se han sumado a sus filas.

Pancho Pérez Rojas se refugió en el discurso de contraste en contra de la administración de Marcos Aguilar, y sugirió que el proyecto de Luis Nava es sinónimo de continuidad. Mantuvo su tendencia de matizar su postura inicial en contra de las ciclovías, e insistió en su planteamiento es reubicarlas. Puso propuestas sobre la mesa, pero en su mayoría compartió ideas grandilocuentes que parece imposible de lograr, como un transporte público colectivo y gratuito municipal, o el tren suburbano que cruce la ciudad de norte a sur. Incluso dejó confundidos a los presentes con su propuesta de ampliar a seis carriles la avenida 5 de febrero, que tiene una parte de carácter federal y que en estricto sentido, ya tiene esos seis carriles. Sorprendió su actitud bélica contra Adolfo Ríos, lo que revela que no solo le preocupa contrastarse con Nava.

Luis Gabriel Osejo dejó buenas sensaciones por su desenvolvimiento en el escenario y facilidad de palabra, dotes que seguramente obtuvo de su carrera en los medios de comunicación. Aunque repartió balas, no se concentró específicamente en un contrincante, y más bien construyó la narrativa de que todos los demás son lo mismo por provenir de partidos políticos, y él es el distinto por ser independiente. Matizó el contraste agresivo de Pancho Pérez contra la administración de Marcos Aguilar, pues en más de una ocasión se dijo a favor de sus políticas públicas, aunque criticó la forma en la que fueron aplicadas. Entre sus propuestas más destacadas está la de aumentar en un 25 por ciento el número de policía en calle mediante la activación de oficiales que actualmente llevan a cabo funciones de oficina.

Iván Nieto tuvo una digna participación, si bien reveló su posición como reventador de la contienda. Aprovechó cada momento que pudo para criticar las posturas de Pancho Pérez y Adolfo Ríos. Su presencia ser irá diluyendo con el paso de los días.

Gustavo Buenrrostro no deslució, pues aprovechó su dilatada experiencia para tener una presentación a la altura de las circunstancias, aunque esta fuera más bien anecdótica. Se mostró eminentemente neutral y no se decantó por ningún otro proyecto político. Llamó la atención su propuesta de que todas las secretarías de estado sean ocupadas, en caso de que él resulte ganador, por mujeres.

Finalmente, Luis Bernardo Nava lució preparado y dominó mejor el escenario de lo que se esperaba. Aunque su maltrecha voz no le permitió acaparar a sus anchas el auditorio, tuvo una presencia destacada, si bien su discurso sigue siendo muy mecanizado y con poco contenido emotivo. En ciertas propuestas, como la de la Capital de la Paz, aún debe pulir la narrativa y concretizar acciones específicas, pues de lo contrario parece una promesa etérea. Falta que se suelte más, que termine de asumir su posición como candidato, una que hasta la fecha en su basta carrera política no había tenido.

Con este primer ejercicio, se cierra una primera etapa de la campaña electoral. Los candidatos mostraron sus cartas y seguramente, en los próximos días, ahondarán en sus respectivos papeles y ajustarán sus estrategias. Por lo pronto, solo falta una encuesta postdebate que nos permita dar cuenta de si las preferencias se movieron.