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»¿También se viene una ruptura en el PAN?

El conflicto de las candidaturas panistas, que tiene en el centro al alcalde Marcos Aguilar, se trasladó del Senado de la República al Municipio de Querétaro. ¿Transitará con tranquilidad esta última designación?



Por: Staff Códice Informativo
celebracion pancho marcos (3)

El proceso electoral 2018 ya ha levantado ámpula a pesar de que apenas vamos en la etapa de la precandidaturas. El encontronazo de Braulio Guerra Urbiola contra su partido, el PRI, y cuyas consecuencias aún están pendientes, ha sido la nota hasta el momento, pero en la banqueta de enfrente podría reventar otro escándalo de proporciones similares en las próximas horas.

Y es que la tensa calma que se ha vivido en la designación de la fórmula que representará al PAN en la búsqueda del Senado de la República, y en la que nadie tiene dudas de que estará formada por Mauricio Kuri y Lupita Murguía, está en la antesala de provocar un cortocircuito en la designación de quien será candidato a la Presidencia Municipal de Querétaro.

Mientras Gerardo Cuanalo no cesa en sus arteros ataques a la actual administración de origen panista, y otros subsisten sin hacer mucho ruido, como Paco de Silva, finalmente se confirmó formalmente un secreto a voces: Luis Bernardo Nava Guerrero se inscribirá este fin de semana.

El mensaje es muy claro, ha sido el gobernador Francisco Domínguez Servién el que ha anunciado que su Jefe de la Oficina de la Gubernatura se va y cuál es la posición que buscará. Mientras todo eso sucede, Marcos Aguilar, cuya pretensión original es la de buscar el Senado de la República, estaría dispuesto a conformarse con un premio de consolación: la reelección.

El caramelo que el PAN le puso sobre la mesa no le gustó. La diputación federal plurinominal no es de su agrado. El alcalde quiere estar en la calle, hacer campaña, en buena medida porque sabe que, si bien sus negativos han incrementado seriamente, sigue siendo el político mejor reconocido de todos quienes competirían en este 2018, pero sobre todo  que la calle es su entorno natural. Marcos Aguilar sabe que con una buena campaña, como las que ya ha sabido hacer antes, mejoraría su hoy maltrecha imagen pública.

Pero no solo eso. Volver a ganar le daría el bono democrático que necesita y argumentos para sostener la tesis central que ha mantenido en su administración: su mala imagen es más una percepción creada por sus enemigos políticos que una realidad que sea palpable entre los ciudadanos de a pie.

Pero su principal contrincante es la apuesta de Pancho Domínguez, un Luis Nava que le ha sabido acompañar en sus experiencias como alcalde capitalino y gobernador de Querétaro, y que si bien se ha granjeado respeto y buen trato entre la clase política, y no tiene tras de sí ningún escándalo que oscurezca su imagen, no es precisamente el político más reconocible en la calle.

Esto abre una interrogante importante en el partido. Marcos, no solo competitivo electoralmente si no actualmente el segundo panista más importante del estado, está dispuesto a darle vía libre a Mauricio Kuri, otro de las apuestas del gobernador, para ser candidato al Senado. ¿Estará dispuesto a sacrificarse dos veces en una semana?

Claro que siempre está la opción del avasalle. Sin llegar a acuerdos, Marcos Aguilar podría quedarse fuera de toda jugada. ¿Qué pasaría entonces? ¿Habría una ruptura al interior del PAN como la que se vislumbra en el PRI?

Lejos quedaron las palabras del alcalde en aquel mitin de victoria de ese lunes 8 de junio del 2015, cuando dijo “que la soberbia y la prepotencia no se apoderen de ninguno de ustedes, por eso perdimos hace 6 años”, en referencia a sus compañeros de partido, todos triunfadores aquél día.

Tal parece que el alcalde sabía el desenlace o quizá los obstáculos que en su propia persona él tendría que sortear desde el poder, y que lo tienen en una encrucijada casi tres años después.

Estamos en la incertidumbre, pero lo que sí podemos afirmar es que en el pasado, como bien recordó Marcos Aguilar, cuando el PAN amasaba una importante cuota de poder, la incapacidad para encontrar espacios para todos terminó poniendo el terreno fértil para la llegada de otra oferta política, que aunque resultó ser un espejismo, apagó al blanquiazul durante seis años. La próxima vez que lo pierdan, tal vez, seguramente tardarán más de un sexenio en regresar.