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»La aplanadora Trump despedaza al gobierno de México

La frialdad y precisión con la que avanza la agenda de Donald Trump se impone a la tibieza y confusión con la que intenta responder Peña Nieto y su séquito



Por: Staff Códice Informativo
Trump EPN

Foto: Archivo

Donald Trump comenzó su administración al frente del Ejecutivo de los Estados Unidos como se corre una carrera de velocidad. Lo más probable es que se quede sin fuelle pronto y nos tocará ver su caída. Pero por lo pronto ese ímpetu con el que arrancó está pasando como aplanadora sobre el gobierno mexicano, que sigue sin poder definir una postura concreta, sólida y reconocible frente al discurso del magnate.

Desde la desastrosa visita de Trump a México, el pasado 31 de agosto, y hasta el día de hoy, no se entiende cuál es el plan, si es que lo hay, para poder sostener lo que se considera prioritario en la discusión: el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Se entiende, por la preponderancia que adquirió Luis Videgaray desde que era Secretario de Hacienda y ahora que fue designado, sin ningún tipo de preparación, como secretario de Relaciones Exteriores, que México pretende sobre todas las cosas rescatar la relación económica y comercial que tiene con Estados Unidos, pero lo que ha sido imposible comprender es cuál es la estrategia que el gobierno mexicano tiene para lograrlo.

En el caso de Estados Unidos, Donald Trump tiene perfectamente delimitado su plan y lo está ejecutando con una frialdad inusitada. Podemos estar de acuerdo o no con su planteamiento, pero la mano no le tiembla en lo absoluto la hora de transitar por el camino propuesto. Todo lo contrario pasa en el lado mexicano.

Aquí parece que al interior del grupo cercano del presidente, no se ponen de acuerdo sobre cómo enfrentar la situación. Unos parecen sugerir que hay que sentarse en la mesa a pesar de todo para salvar el TLCAN, mientras otros consideran necesario poner un hasta aquí a las agresiones de Trump. Y Peña, que no se define, termina reaccionando siempre a destiempo.

Mientras Donald Trump firmaba la orden ejecutiva para la construcción del muro, el presidente de México no se decidía si debía cancelar o mantener la reunión pactada para el martes 31 de enero. Guardó silencio toda la tarde y fue hasta la noche del miércoles que en un mensaje a la nación, volvió a hacer gala de su tibieza. Ni sí ni no, sino todo lo contrario. Puso en manos de los gobernadores la decisión, como si tuviera realmente tiempo de reunirse con ellos.

Y a medio camino se quedó, porque la mañana de este jueves amaneció con Trump sugiriendo la cancelación de la reunión ante la negativa de México a pagar el muro. ¡Trump afrenta y desaira al mismo tiempo ante la impavidez de Peña Nieto!

El presidente de México es, desde agosto pasado, un objeto decorativo en la escenografía política de Trump. Para nuestra desgracia, el presidente lleva meses sin poder tomar decisiones. Sabe, parece, lo que quiere, pero no tiene ni idea de cómo conseguirlo.

Donald Trump, que a pesar de todo ha demostrado ser un animal político, entiende la debilidad de su contraparte mexicana y aprovecha esto para desplegar su política proteccionista y castigadora con México. Es cierto que Estados Unidos es una potencia global, ¿pero es México tan pequeño para no ser capaz de meter ni las manos?

México tiene con qué. Los que no saben ni dónde están parados son los sujetos que hoy representan al país en la escena internacional. Es lastimoso que a este momento culmen de la historia moderna del mundo, México haya llegado con esta flaqueza.

La administración de Peña, actor de reparto en la película de Donald Trump, carece de fuerza para negociar y tendrá que quedarse, al final, con las miserias que Estados Unidos ose dejar. Sin Canadá en el mapa y con líderes carentes de personalidad, el sometimiento de México al vecino del norte es más claro hoy que nunca.

Por lo pronto, Sean Spicer, vocero de la Casa Blanca, sugirió este jueves que Estados Unidos cobrará un 20 por ciento a todas las importaciones provenientes de México para pagar el famoso muro, aunque no entrará en vigor de inmediato por que aún existe el TLCAN.

¿Hasta dónde llegará el embate norteamericano y la tibieza mexicana?