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»EPN, se acabaron las vacaciones

Cuando regrese a su oficina, el presidente tendrá a un país movilizado que en su mayoría lo repudia, aumento en el precio de productos y servicios, un dólar por los cielos y un fantasma llamado inflación



Por: Staff Códice Informativo
EPN

Foto: Especial

Este martes la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) contabilizó un total de 19 bloqueos carreteros en todo el país, todos provocados por la aparentemente incontenible ira ciudadana tras el incremento en el costo de las gasolinas, bautizado ya como el “mega gasolinazo”.

Las movilizaciones se han extendido en 29 estados y en la Ciudad de México, donde fue cerrado el Periférico Norte para terminar de desquiciar a una ciudad que vive en perpetua locura.

La Central de Autobuses del Norte, la más importante de la capital del país, canceló corridas hacia nueve estados del país, incluyendo Querétaro, estado con el que se conecta con el tramo carretero más importante de México, donde en las últimas 72 horas se han registrado cortes de circulación en las casetas de Tepotzotlán y Palmillas, y a la altura de Jilotepec.

Los costos de los autobuses foráneos ya se incrementaron, y viajar entre Querétaro y la Ciudad de México es, desde el domingo pasado, entre 5 y 15 pesos más caro.

El gas LP liberó sus precios al mercado y es ya un 20 por ciento más caro que en diciembre pasado, y las tarifas de la luz en el sector comercial e industrial incrementaron entre un 2.6 y 4.5 por ciento. También es más caro sacar un pasaporte y hasta la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA) subió su costo.

La Cámara Nacional de Comercio (Canaco) espera que incremente el valor de la canasta básica, la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) prevé que sus productos terminados incrementen su precio entre un 3 y un 4 por ciento, y hasta la Confederación Patronal Mexicana (Coparmex), una de las principales impulsoras de la Reforma Energética, ha criticado el súbito incremento del precio de los combustibles, que durante 2017 serán liberados para ser definidos por las fuerzas de la oferta y la demanda en un mercado de competencia, un proceso que los expertos estiman traerá naturalmente un nuevo incremento.

Y mientras Enrique Peña Nieto sigue de vacaciones, Miguel Ángel Osorio Chong brilla por su ausencia y José Antonio Meade hace gala de cinismo tratando de convencer a los mexicanos de que, en un extraño vuelco, todo esto resulta, de hecho, un beneficio para sus vidas, Donald Trump prepara su entrada la Casa Blanca y ya provocó que se cayera la primera gran inversión en México; los mil 600 millones de dólares que Ford iba a invertir en San Luis Potosí se quedarán detrás de la línea que pinta el río Bravo y de hecho irán a parar a Michigan.

Mientras ciudadanos de todo el país, algunos motivados por la economía de la protesta pero muchos movilizados por la indignación social, toman las calles, carreteras y estaciones servicios en todo el país rechazando la política económica del gobierno federal , el peso se desplomó y pasó la barrera de los 21 pesos con 40 centavos.

En Nuevo León los concesionarios del transporte público presionan por elevar el costo del pasaje y en Querétaro el instituto del transporte maneja un discurso que parece tratar de construir políticamente un escenario desalentador: las tarifas más temprano que tarde van a incrementar.

Aunque parece que se está hablando de los hechos más relevantes acontecidos en al menos un par de meses, lo cierto es que todo esto ha sucedido tan solo en tres días. Tres días de 2017 han sido suficientes para traer la crisis de nuevo a Los Pinos tras episodios como la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa o el escándalos de la Casa Blanca.

La diferencia es que ahora la gran mayoría de los mexicanos parecen estar de acuerdo en afrentar al gobierno pues el incremento en el costo de las gasolinas, que además ha venido a la par de un problema de desabasto de combustible en diversas zonas del país, incluyendo Querétaro, impactará todos los sectores de la economía y aún en un escenario noble en el que la inflación no se dispare más allá de los límites de la cordura, en un país en el que el poder adquisitivo de sus habitantes es tan bajo cualquier incremento, por insignificante que parezca, podría poner a millones de familias en jaque.

Es precisamente la falta de empatía común en una clase política estrambótica la que los imposibilita de entender la magnitud del peso que sobre el ciudadano común está teniendo, desde ya, el macro incremento al precio de las gasolinas. De la misma escuela de los 6 mil pesos mensuales de Ernesto Cordero es la declaración de Rafael Pacchiano, quien le ve el lado rosa a las cosas y celebra que los casi impagables precios de los combustibles en México ayudarán al medio ambiente.

El gobierno federal parece haber claudicado a siquiera salvar el honor tras cinco años desastrosos en los que, por increíble que parezca, ya hay más fallecidos por muertes violentas que en los años de la guerra de Calderón contra el narcotráfico, los gobernadores corruptos huyen de la justicia ante la desinteresada mirada de las autoridades y la economía está por los suelos

Antes de cuestionarnos qué podría depararle a México la elección de 2018, en los meses por venir los ciudadanos deberán comenzar a delimitar qué muebles salvar, pues sí las condiciones adversas siguen creciendo, no habrá mucho país que manejar para quien gane la presidencia.

Vale la pena, no por el legado de un gobierno que parece estar destinado ya a las páginas de la infamia histórica, sino por el propio bien de todos los mexicanos, que el actual gobierno federal haga algo para revertir el escenario adverso por venir. Urge que el presidente termine sus vacaciones y, cuanto menos, simule que este desastre tiene solución.